jueves, 30 de agosto de 2012
sábado, 18 de agosto de 2012
Asociación de Oficiales Submarinistas del Perú condecoró a máximas autoridades navales
La Asociación de Oficiales Submarinistas del Perú, condecoró al Jefe del Comando Conjuntos de las Fuerzas Armadas, Almirante José Cueto Aservi y al Comandante General de la Marina, Almirante Carlos Tejada Mera con la Medalla al Honor al Mérito Submarinista.
La ceremonia, que se llevó a cabo el 14 de agosto, en el salón Iquique del Centro Naval sede San Borja, fue presidida por el Presidente de la Asociación de Submarinistas, Vicealmirante (r) José García Castaños y estuvo presente el Comandante de la Fuerza de Submarinos, Contralmirante Fernando Cerdán Ruiz.
El discurso de orden estuvo a cargo del Vicealmirante (r) Julio Pacheco–Concha, en homenaje a la Fuerza de Submarinos en su centésimo primer aniversario.
En el transcurso de la ceremonia se rindió homenaje a los Vicealmirantes (r) Gustavo Barragán Schenone y Carlos Valdez de la Torre, quienes cumplieron 50 años de haberse calificado como oficiales submarinistas. Asimismo, se entregó la Medalla de Honor al Mérito Submarinista al Sr. Pedro Olaechea Álvarez-Calderón.A su turno, el Almirante José Cueto agradeció a nombre suyo y el del Comandante General de la Marina, por la distinción recibida y recordó que “Se conmemora un acontecimiento trascendental, la fundación del arma submarina en América del Sur, lauro peruano que marcó el año 1911, en nuestra historia, una fecha que a todos nos enorgullece, que a todos nos alcanza y de manera especial a los submarinistas. Acontecimiento que baliza con relevancia la historia de la Marina de Guerra”.
“Los sumergibles “Ferré” y “Palacios” son más que la expresión evocadora de dos buques, sus dotaciones y sus primeras navegaciones. Son el brote de una tradición que halló después continuidad en otras máquinas de guerra, en otros hombres que inspirados en los hechos, en el esfuerzo de sus predecesores supieron cumplir con denodado esfuerzo su deber, asumiendo retos de la tecnología con solvencia de profesionales que siempre merecieron como hoy, el bravo zulú al que todos aspiramos”, remarcó.
viernes, 15 de junio de 2012
Los inicios del arma submarina en el Perú
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| Sumergible Palacios en las gradas del astillero Schneider, en Chalons Sur Saóne, Francia. (foto:http://pages14-18.mesdiscussions.net/) |
Sin embargo, es importante mencionar que los antecedentes del submarinismo en el Perú, se remontan a 1866, durante la Guerra contra España, cuando el ingeniero de origen danés Federico Blume diseñó una nave sumergible ofreciéndosela al Gobierno peruano. Sin embargo, la construcción de dicho ingenio recién se materializó en 1879 durante la Guerra con Chile. En esta oportunidad, Blume llevó a cabo la construcción de su submarino en el puerto de Paita con recursos propios y luego de efectuar pruebas el 14 de octubre de aquel año, ofreció nuevamente su invento al gobierno, que dispuso su traslado al puerto del Callao. Sin embargo, pese a haber sido probado, diversas circunstancias impidieron emplear tan novedoso ingenio frente al enemigo.
Al mismo tiempo que las tropas chilenas iniciaban su marcha sobre Lima luego de las batallas de San Juan y Miraflores, en el Callao, las dotaciones de los buques peruanos que se hallaban inmovilizados por el bloqueo de la escuadra chilena, recibieron órdenes de hundir sus naves a fin de evitar cayeran en manos enemigas. Estas órdenes fueron cumplidas la madrugada del 15 de enero de 1881, con lo que el Perú se vio privado a partir de entonces de medios defensivos en el mar por muchos años.
Concluida la guerra con los consabidos resultados para el Perú, se inició una larga y penosa etapa en la que los heroicos marinos sobrevivientes de aquel infausto conflicto, asumieron la tarea de la reconstrucción del otrora poder naval peruano. La carencia de recursos fiscales postergaron por varios años la adquisición de los elementos navales tan necesarios para la defensa de nuestras costas, y es recién con la llegada del nuevo siglo, durante los gobiernos de los presidentes José Pardo y Augusto B. Leguía, que se dio el impulso necesario para iniciar un plan de adquisiciones navales y reformas en nuestra Armada. Con respecto a lo primero, en 1904 se concretó la adquisición de dos cruceros tipo explorador, que con los nombres deAlmirante Grau y Coronel Bolognesi, arribaron al Callao en agosto de 1907, iniciando con ello la reconstitución de nuestras fuerzas navales. En lo referente a las reformas, se concretó en 1904 la contratación de una Misión Naval Francesa, la misma que durante los 10 años que estuvo en el Perú, contribuyó notablemente en la modernización y reorganización institucional tan necesaria en aquellos momentos.
Coincidió con la presencia de aquella misión naval, una época de tensiones diplomáticas para el país, derivadas de la delimitación pendiente de sus fronteras con Brasil, Ecuador y Colombia, así como la cuestión aun no resuelta con Chile por las provincias cautivas de Tacna y Arica. Por ello, era urgente que el Perú buscara los arreglos limítrofes necesarios, y así lo comprendió el presidente Augusto B. Leguía, quien durante su primer gobierno (1908-1912) trató de liquidar las cuestiones de límites por las vías más expeditivas, logrando algunos avances con Brasil. Con el Ecuador, en cambio, las cosas fueron empeorando a medida que se conocían los resultados del laudo arbitral español sobre el asunto de Jaén y Maynas, llevando a ambos países a una situación cuasi bélica entre marzo y abril de 1910. Para terminar de complicar las cosas, en el campo internacional, nuestras relaciones con Bolivia se vieron enturbiadas con un serio incidente fronterizo; y en forma similar, la situación con Colombia se deterioró al punto que escaló en una crisis cuyo resultado derivó en el Combate de La Pedrera, ocurrido sobre las márgenes del rio Caquetá en julio de 1911.
Por otro lado, en lo referente a su poder y capacidad disuasiva refiere, la Armada peruana, pese a la reciente incorporación de los dos cruceros exploradores, aun estaba lejos de hallarse en las condiciones adecuadas para la defensa del extenso litoral, por lo que se hizo necesario elaborar un plan naval para dotar al Perú de los elementos navales que se requerían. De los adversarios más probables en caso de producirse un conflicto armado, únicamente Chile representaba en el mar un peligro muy serio, debido a la aplastante superioridad material de su escuadra, que a la sazón estaba conformada por un acorazado, dos cruceros acorazados, cuatro cruceros protegidos, dos cañoneras torpederas, y diecinueve torpederas.
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| Sumergible Aguirre en gradas antes de su lanzamiento. Posteriormente sería rebautizado Ferré. (Archivo IEHMP) |
Es oportuno precisar que la idea de elaborar un programa naval era compartida por la oficialidad peruana, como ha quedado registrado en diversos artículos publicados en las páginas de la Revista de Marina de aquel entonces.
De esta forma, las condiciones para la adquisición de unidades que permitieran conformar una escuadra adecuada a los requerimientos defensivos del país estaban dadas y únicamente faltaba llevar a cabo tal idea.
La Asociación Nacional Pro-Marina, cuya gestión fue decisiva para la compra de los crucerosAlmirante Grau y Coronel Bolognesi, desde 1908 había estado abocada en la posibilidad de adquirir un buque escuela a vela para la armada; sin embargo, en vista de la situación internacional peruana del momento, a pedido de la referida asociación, una comisión conformada por los comandantes J. Ernesto de Mora, Ernesto Caballero y Lastres y Augusto Pimentel, analizó si era conveniente invertir los fondos recaudados en colecta pública para el buque escuela o destinarlos a otros fines. De esta manera, en marzo de 1910, la citada comisión recomendó emplear los fondos recaudados para la construcción de sumergibles, puesto que se consideró que este tipo de naves otorgaría a nuestra Escuadra una mayor capacidad defensiva y disuasiva frente a cualquier fuerza naval que intentara atacar algún punto del litoral peruano. Estas apreciaciones, que coincidían con el pensamiento de los oficiales de la Misión Naval Francesa, fueron las que impulsaron a que el Perú adquiriese sus primeros sumergibles.
Tomada la decisión de dotar a la Armada de sumergibles, se creó una comisión especial para la vigilancia y recepción de las construcciones navales a ser llevadas a cabo en Europa. Esta comisión, a cargo del capitán de corbeta Ernesto Caballero y secundada por el teniente primero Juan de Althaus, fue la que viajó al astillero Messieurs Schneider & Cie, en Chalons Sur Saone, Francia, con la finalidad de supervisar la construcción de dos sumergibles del tipo Laubeuf, modelo escogido para nuestra marina, los que poseían un desplazamiento de 290t en superficie y 435t en inmersión; una eslora de 46,25m, cuyo armamento estaba constituido por ocho torpedos de 457mm, lanzados a través de cuatro tubos o canastillos ubicados en pares hacia los costados.
Luego de firmarse el contrato, la construcción de los sumergibles denominados por el astillero S.C. 1 y S.C.2, fue iniciada entre abril y mayo de 1910. Luego, en setiembre del mismo año se les dio los nombres de Aguirre y Palacios respectivamente. El primero de los mencionados fue posteriormente rebautizado Palacios, debido a que el nombre Comandante Aguirre le fue dado al recién adquirido crucero acorazado Dupuy de Lome.
De los dos sumergibles, el Ferré fue el primero en ser completado y su traslado al Perú se efectuó a bordo del buque dique Kanguroo, arribando al Callao el 19 de octubre de 1912, mientras que el Palacios, luego de ser concluido a mediados de 1913, fue embarcado también a bordo del Kanguroo, llegando al Callao a mediados de octubre de ese año, siendo lanzado en aguas chalacas el 5 de noviembre. De esta forma, los sumergibles Ferré y Palacios se convirtieron en las primeras unidades submarinas en Sudamérica, dando inicio también a una gran tradición y reputación no sólo en el ámbito continental, sino a escala mundial.
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| En la foto se muestra la instalación de uno de los periscopios a bordo del sumergible Palacios. El sumergible de la izquierda es su gemelo, el Ferré. (foto: http://pages14-18.mesdiscussions.net/) |
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| Otra vista del Ferré a bordo del Kanguroo, 28 de junio de 1912. Esta nave, de propiedad del astillero Schneider, fue construida exclusivamente para transportar sumergibles |
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| Sumergible Palacios amarrado en el puerto francés de Tolón, es espéra de ser embarcado a bordo delKanguroo, julio de 1913. (Biblioteca Nacional de Francia - BNF) |
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| Detalle de la estructura en donde se hallaban instalados los periscopios en el Palacios. (BNF) |
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| Sumergible Ferré a flote en el interior del buque dique Kanguroo, a bordo del cual fue transportado hacia el puerto del Callao. |
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| Vista de la proa desmontable del Kangaroo, por la cual ingresaban los sumergibles para su estiba y transporte. (BNF) |
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| Sumergible Palacios maniobrando para ingresar al Kangaroo, 8 de julio de 1913 en la rada del puerto de Marsella. (BNF) |
| Postal de la época que muestra al sumergible Ferré navegando frente al Callao. (Archivo IEHMP) |
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| Dotación del Palacios en cubierta del sumergible, estibado a bordo del Kanguroo. (BNF) |
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| Oficiales de dotación sobre la cubierta del Ferré. (Archivo IEHMP) |
En el caso del Perú, cuando se ha hallado en situaciones de conflicto internacional, sus submarinos han cumplido cabalmente su misión, ya sea durante el Conflicto con Colombia cuando el Perú conformó con un crucero y dos submarinos una fuerza avanzada para operar sobre costas colombianas del Atlántico en caso que las hostilidades se iniciaran; o también durante el conflicto con el Ecuador en 1941, bloqueando y patrullando la costa ecuatoriana. Un papel importante también desempeñaron patrullando el litoral norte durante la Segunda Guerra Mundial, y en épocas recientes en los conflictos de 1981 y 1995 nuevamente con la hermana república del Ecuador.
Hoy en día, transcurridos 100 años desde su conformación, la Fuerza de Submarinos de la Marina de Guerra del Perú, dotada de los medios necesarios y poseedora de una gran experiencia y tradición, se constituye como un elemento importante de disuasión que garantiza la seguridad nacional para un país que busca su desarrollo en un contexto de paz en la región.
John Rodríguez Asti : historianavalymaritima.blogspot.com
lunes, 9 de abril de 2012
Perú modernizará sistemas electrónicos de buques y submarinos con tecnología coreana
miércoles, 7 de marzo de 2012
viernes, 19 de agosto de 2011
Sesión solemne en conmemoración del centenario de la Fuerza deSubmarinos de la Marina
El 17 de agosto, en el en el Salón "Iquique" Centro Naval San Borja se llevó a cabo una Sesión Solmene en conmemoración del centenario de la Fuerza de Submarinos de la Marina.
En el evento, que fue organizado por la Asociación de Oficiales Submarinistas del Perú, su Presidente, el Vicealmirante (r) José García Castaño colocó la Medalla de Honor al Merito Submarinista a la Bandera de Guerra de la Fuerza de Submarinos.
En esta oportunidad el Discurso de Orden estuvo a cargo del Vicealmirante Gustavo Barragán Schenone.
Asimismo, en el transcurso de la reunión se distinguió a los oficiales que tienen 50 años de haber obtenido la calificación de submarinos: Vicealmirante de la República de Venezuela, Jesús Bertorelli Moreno; Teniente 1ro Luis Freyre Roncagiolo; Capitán de Fragata Manuel Izaguirre Escudero; Capitán de Fragata Carlos Bening Agustín; Capitán de Fragata Joaquín Ocampo Olear y Teniente 1ro. SN Cesar Martínez Vargas.
A su turno, el Comandante de la Fuerza de Submarinos, Contralmirante César Prada Ugás hizo una breve reseña de la historia de la Fuerza y resaltó las características de los submarinistas peruanos.
Finalmente, el Presidente de la Asociación de Oficiales Submarinistas, impuso la Medalla de Honor al Merito Submarinista categoría "A" al Comandante General de la Marina, Almirante Jorge de la Puente Ribeyro, quien agradeció la distinción y remarcó que la portará con orgullo. Asimismo, resaltó que los submarinistas peruanos se destacan en los diferentes operativos por su alto profesionalismo
En el acto estuvieron presentes el Vicealmirante (r) Carlos Tubino Arias Schreiber, Congresista de la República, el Jefe del Estado Mayor General de la Marina, Vicealmirante José Cueto Aservi; el Inspector General de la Marina, Vicealmirante Carlos Chanduví Salazar; entre otros.
miércoles, 15 de junio de 2011
Arriban al Callao submarinos de EEUU y Brasil para la Revista Naval.
En el marco de las celebraciones por el centenario de creación de la Fuerza de Submarinos de Perú, esta semana arribaron al puerto del Callao diversas unidades submarinas de Estados Unidos y Brasil, las cuales participarán en la Revista Naval, programada para el viernes 17 de junio.
Se trata del USS Topeka (SSN-754), unidad submarina de Estados Unidos de América; y el Timbira (S-32), de la Marina de Brasil, informó la Marina de Guerra del Perú, al detallar que la Revista Naval se realizará a la altura de la isla San Lorenzo.
En este importante evento se contará también con la presencia de submarinos, corbetas misileras, fragatas misileras, buques de desembarco, aeronaves, entre otros.
El USS Topeka (SSN-754), cuyo comandante es el capitán de fragata Jim Belz, es un submarino nuclear clase “Los Ángeles” y es el cuarto buque de la Marina de Estados Unidos en llevar el nombre de Topeka, Kansas.
Su construcción se inició el 13 de mayo de 1986 en los astilleros de Connecticut. Esta submarino cuenta con una eslora de 109.73 metros y una manga de 10 metros; tiene un desplazamiento de 6,255 toneladas en superficie y 7,102 toneladas en inmersión, alcanzando a desarrollar velocidades de hasta 15 nudos en superficie y 32 nudos en inmersión.
Asimismo, cuenta con capacidad para disparar misiles Tomahawk, Harpoon y torpedos MK-48, y su dotación está compuesta por 12 oficiales y 98 tripulantes.
Por su parte, el submarino Timbira (S-32) tiene como comandante al capitán de fragata Thadeo Marcos Orosco Coelho. Es una unidad clase “Tupi”. Su construcción se inició el 15 de setiembre de 1987 en el astillero de Rio de Janeiro, siendo lanzado al mar el 5 de enero de 1996 y comisionado el 16 de diciembre de ese año.
Esta unidad tiene una eslora de 61.2 metros y una manga de 6.2 metros, y logra un desplazamiento de 1,440 toneladas.
Dentro de las actividades que tienen previsto realizar durante su estadía se encuentra la visita protocolar al comandante de la Segunda Zona Naval, contraalmirante Carlos Zárate Cáceres; y al comandante de la Fuerza de Submarinos, contraalmirante César Prada Ugás.
Asimismo, el submarino Timbira participará en el ejercicio multinacional Braper 2011, el primero de este tipo, el mismo que se desarrollará el 19 y 22 de junio, el cual está diseñado para entrenar en el combate y la neutralización de las nuevas amenazas derivadas de la construcción de carreteras transoceánicas entre Perú y Brasil.
100 años Submarinos Peruanos (Documental)

En el 2011 se cumple el Centenario de la fuerza de submarinos en el Perú, en agosto de 1911 llegaron al país por primera vez dos primeros submarinos franceses que integraron nuestra naciente fuerza de submarinos. Más adelante vendrían submarinos norteamericanos y luego alemanes.
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martes, 14 de junio de 2011
Combate en Cubierta (VIDEO)

Ejercicios de guerra en el submarino insignia de la Armada peruana.
Un helicóptero Sikorsky Sea King UH-3H, de fabricación norteamericana, se aproxima al submarino ‘Chipana’, a 20 millas de la Base Naval del Callao. El capitán de fragata AP César Mauricio Jaramillo, 40, comandante del submarino, da la orden para que proceda la ‘Operación Sembrado’ y, en cuestión de segundos, ocho hombres rana, de la Fuerza de Operaciones Especiales (FOES), se lanzan desde el helicóptero hacia la cubierta del ‘Chipana’. Los hombres rana toman el sumergible e ingresan a su interior por las escotillas. El reloj marca las 2:00 p.m. del jueves 26.
El objetivo es que el submarino traslade a los FOES hacia la isla San Lorenzo, donde deberán cumplir una ‘misión de sabotaje’.
“Es un ejercicio típico de una guerra”, resume el capitán Mauricio. “Su éxito radica en la precisión y en pasar inadvertidos”.
El ‘Chipana’ es uno de los seis submarinos que posee la Armada peruana. Fue construido en el astillero alemán de Kiel Howaldtswerke, en 1978, y arribó al Perú cinco años después.

Pesa 1,300 toneladas, mide 56 metros de largo por 6 de ancho y puede alcanzar velocidades de más de 40 km por hora. Su nombre alude al primer enfrentamiento naval llevado a cabo durante la Guerra del Pacífico, en Punta Chipana, al sur del Perú, el 12 de abril de 1879. Su valor aproximado es de US$ 600 millones.

El “Chipana” tiene en uno de sus compartimentos ocho tubos lanzatorpedos de 533 milímetros y capacidad para otros 14 torpedos filoguiados SST 4, los cuales pueden alcanzar distancias de más de 20 km. El Puesto Central es “el corazón del submarino”. Allí se encuentran diversos equipos electrónicos, como radares, periscopios y una mesa de navegación, donde se determinan la distancia, velocidad y rumbo del submarino.
Mauricio asegura que el ‘Chipana’ puede descender más de 300 metros bajo el mar y está dotado con armas “que lo ubican en la primera línea de submarinos convencionales en Sudamérica”.

La Fuerza de Submarinos nació el 19 de agosto de 1911 y es la más poderosa de América del Sur. Este año conmemora su centésimo aniversario y lo celebrará con el desarrollo de la ‘Conferencia de Submarinos de Asia Pacífico 2011’, que se realizará entre el 13 y 16 de junio, en Lima, y al que asistirán delegaciones de las Armadas de 26 países. El comandante del ‘Chipana’ dice que “será una oportunidad ideal para mostrar el poderío y la mística que acompañan a los submarinistas peruanos desde hace 100 años.
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viernes, 10 de junio de 2011
Estampilla conmemorativa del Centenario de la Fuerza de Submarinos de Perú

La Marina de Guerra del Perú presento la estampilla conmemorativa por el Centenario de la Fuerza de Submarinos. El matasellado oficial estuvo a cargo del Comandante General de la Marina: Almirante Jorge De La Puente Ribeyro, del Comandante General de Operaciones del Pacifico (COMOPERPAC): Vicealmirante AP Carlos Weston Zanelli y del Comandante de la Fuerza de Submarinos (COMFASUB): Contralmirante AP Cesar Prada Ugas, así como del Presidente del Directorio de los Servicios Postales del Perú (SERPOST): José Ahumada Vásquez.
La Fuerza de Submarinos nació oficialmente el 19 de agosto de 1911 cuando en los astilleros Schneider, ubicados en Chalons Sur Saone (Francia), se realizo el afirmado del pabellón de dos submarinos de la clase Laebeuf: Ferre y Palacios, lo que convirtió al Perú en el primer país de Latinoamérica en contar con este tipo de naves.
Actualmente, el núcleo operativo de la Comandancia de la Fuerza de Submarinos (COMFASUB) es el denominado Escuadrón de Submarinos, que agrupa a dos unidades de la Clase Islay (209/1100): BSP Islay (SS-35) y BAP Arica (SS-36) y a cuatro de la Clase Angamos (209/1200): BAP Angamos (SS-31), BAP Antofagasta (SS-32), BAP Pisagua (SS-33) y BAP Chipana (SS-34).( Alejo Marchessini Corresponsal de Grupo Edefa en Lima)
lunes, 16 de mayo de 2011
La Fuerza de Submarinos del Perú cumplirá 100 años(Video)

En agosto, la Fuerza de Submarinos de la Marina de Guerra del Perú cumple 100 años de fundada y, pese a las restricciones presupuestarias a las que están sometidas todas las Fuerzas Armadas, continúa manteniendo su liderazgo entre otras flotas de Sudamérica.
Perú cuenta con seis unidades tipo 209 de fabricación alemana, la misma cantidad que Brasil y dos más que Chile.
Sin embargo, según la Marina de Guerra este liderazgo, que va más allá de la flota, está también relacionado con la preparación y entrenamiento de su personal.
Como se recuerda, al iniciarse la Guerra con Chile en 1879, el ingeniero Juan C. Federico Blume Othon venía desarrollando desde 1866 un proyecto de sumergible, pensó que había llegado el momento de materializarlo.
El 22 de junio de 1879 se inicia la construcción del sumergible, siendo terminado el 12 de octubre del mismo año y probado con éxito en el puerto de Paita. Se realizaron diversas inmersiones, logrando descender hasta 12 metros de profundidad por un tiempo de media hora a 3 nudos de velocidad.
Esta original embarcación medía 48 pies de eslora por 7 de manga. Fue construido con planchas de fierro de 1/4 de pulgada, sus escotillas eran estancas por frizas de jebe, tenía refuerzos de cuadernas cada 3 pies, sus 2 tubos de aire podían subir y bajar manualmente los cuales tenían una función de admisión y escape de aire al interior auxiliados por un ventilador de aspas, el tanque de agua contaba con niveles para conocer las lecturas del lastre durante la inmersión.
También contaban con 2 barómetros de mercurio, uno medía la presión interior y el otro estaba conectado por un extremo al mar haciendo la función de manómetro de profundidad. Igualmente, la hélice, que era de doble pala, se propulsaba por el trabajo muscular de 8 hombres sobre un eje de 7 pies de largo, el que accionaba al par de la hélice, la bomba de achique y al ventilador.
Luego este sumergible fue probado con éxito en la bahía del Callao, ante la presencia de las autoridades navales de la época, y es así que se aprueba el inicio de la construcción de otro sumergible con características superiores de diseño, pretendiéndose eliminar los 2 tubos de aire, empleando aire comprimido para que respire la tripulación, así también se buscaba obtener una mayor velocidad de avance.
Pero, el apoyo se suspendió debido a que el ejército chileno estaba al sur de Lima, entonces se ordenó el empleo inmediato del submarino construido en Paita contra los blindados Blanco Encalada y Cochrane.
El plan consistía en llegar en inmersión hasta los buques enemigos, colocarse bajo la quilla de éstos, luego, soltando las amarras de los torpedos, que por su flotabilidad positiva debían adherirse a la carena de los buques atacados y explotar por una mecha de tiempo; sin embargo éstos se alejaron de la bahía del Callao al haberse producido una infidencia que los alertó del ataque. Posteriormente, al ser ocupada la ciudad de Lima, el submarino de Blume fue hundido junto con el resto de la escuadra peruana.
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lunes, 27 de septiembre de 2010
Discurso 99 Aniversario de la Fuerza de Submarinos Peruana
Dignas autoridades, estimados asociados e invitados, distinguidas damas que nos honran con su presencia. En primer lugar, quisiera agradecer al Comité Directivo de nuestra Asociación de Oficiales Submarinistas del Perú, a través de su presidente, Vicealmirante José García Castaños, por el honroso encargo que se me ha conferido para pronunciar el Discurso de Orden en esta Sesión Solemne de homenaje a nuestra Fuerza de Submarinos, con ocasión de celebrarse, el 19 de agosto, el 99° Aniversario de su creación.
Este es un aniversario muy significativo, ya que estamos a solo un año de que esta importante arma submarina cumpla un siglo desde su incorporación a nuestro país.
Sumergibles Ferré y Palacios
La creación de la Fuerza de Submarinos, coincide con la fecha del afirmado del pabellón, el 19 de agosto de 1911, de los dos primeros sumergibles Ferre y Palacios construidos para la Marina Peruana en los astilleros franceses Schneider de Chalons Sur Saone. En esta misma fecha también se iniciaron las pruebas en la mar del Ferré.
Fue durante el primer gobierno del presidente Leguía, en su período de gobierno 1908-1912, después de la nefasta guerra con Chile, ante una situación de desastre nacional, con una Marina prácticamente inexistente, y en una época de tensiones diplomáticas y definiciones de nuestras fronteras con países vecinos como Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia, en que se decidió el empleo de sumergibles, para que conjuntamente con los dos cruceros tipo explorador “Grau” y “Bolognesi” adquiridos en 1907, se ejerciera la defensa de nuestro extenso litoral.
Y es que en esa época, las características de ocultamiento y silencio de estos sumergibles, además de su capacidad de lanzamiento de torpedos de 457 mm desde cubierta, los hacían prácticamente invulnerables, y eran de gran valor disuasivo para impedir la aproximación de buques enemigos a nuestros puertos.

Arribo al Callao de los sumergibles Ferré y Palacios
Los sumergibles Ferre y Palacios arribaron al Callao a bordo del buque dique Kangourou, primero el Ferré en octubre de 1912, y un año después, en octubre de 1913, el Palacios, convirtiéndose éstas, en las primeras unidades submarinas de Sudamérica, y con las cuales se inició en el Perú una enorme tradición submarinista, la misma que ha alcanzado gran reputación a nivel continental y mundial. Estos sumergibles operaron con gran eficiencia durante casi 10 años, saliendo del servicio en 1921, debido al tiempo de uso de sus baterías, y la imposibilidad de su cambio por la convulsión generada al término de la Primera Guerra Mundial.
Recordando la historia: Blume
Pero en realidad, la fecunda historia de los submarinos peruanos se remonta al año 1866, cuando un ingeniero de origen danés, radicado en nuestro país, Federico Blume, diseñara una nave sumergible. Había gestionado apoyo gubernamental durante 15 años para su construcción, pero todo fue infructuoso, por lo que tuvo que financiar este proyecto con su propio peculio.
Finalmente con apoyo del presidente Piérola, concluyó la construcción de este prototipo en el puerto de Paita, en junio de 1879, en plena guerra con Chile. En octubre de ese año, pocos días después del Combate de Angamos, este sumergible de 16 metros de eslora recién pudo ser probado con éxito, logrando realizar unas 20 inmersiones. En las pruebas llegó a navegar por 30 minutos a 12 pies de profundidad y a una velocidad de hasta 3 nudos.

El objetivo estratégico de este sumergible consistía en usarlo contra los buques chilenos “Cochrane” y “Blanco Encalada” que se encontraban en las inmediaciones de la Isla San Lorenzo, en el Callao, por lo que Blume ideó la adaptación de cuatro artefactos con diez libras de dinamita cada uno, para ser adheridos a sus quillas, lo que de haberse concretado, pudo cambiar el curso de la guerra. Al término de la misma, se decidió hundirlo para evitar su captura a manos chilenas.
Submarinos tipo “R”
Entre los años 1926 y 1927 se incorporaron 4 submarinos tipo R, los que conjuntamente con el buque nodriza “Lima” constituyeron una división de submarinos que operó fructíferamente durante 23 años, contribuyendo, como parte de la fuerza naval, en la defensa y seguridad nacional.

Submarinos tipo “Sierra”
Entre 1954 y 1957, se incorporaron cuatro unidades tipo “Sierra”, –en julio de 1954 arribaron el BAP 2 de Mayo y el BAP Abtao, y 3 años después, en noviembre de 1957, el BAP Angamos y el BAP Iquique–, los que operaron en promedio 42 años, siendo el BAP 2 de Mayo, con 51 años el que más tiempo estuvo en servicio. Estos submarinos prolongaron y mejoraron la capacidad operativa de nuestra arma submarina acorde al avance tecnológico de la época, dejándonos además, como verdaderos buques escuela, un gran legado a las nuevas generaciones de submarinistas peruanos, así como también a las tripulaciones extranjeras de Colombia y Venezuela.

Museo de Sitio
Uno de estos submarinos, el BAP Abtao, que salió del servicio en marzo del 2000, permanece como reliquia flotante en el “Museo de Sitio Naval Ex BAP Abtao”, desde hace 6 años –desde el 28 de enero de 2004– en que abrió sus escotillas al público, manteniendo vivo el recuerdo de la historia de este tipo de submarinos en nuestra Fuerza. Con sus más de 300,000 visitas ya efectuadas, coadyuva a la creación de una importante conciencia naval en la población, y en especial de los escolares y jóvenes, futuro de nuestra Patria.
Submarinos tipo “Guppy”
En el año 1975 se incorporaron dos submarinos tipo Guppy, en julio el BAP Pacocha, y en diciembre, el BAP La Pedrera, los cuales representaron un aporte muy valioso en el desarrollo de nuestra Fuerza durante sus 16 años de servicio. Sin embargo, el 26 de agosto de 1988, en un trágico accidente causado por una nave japonesa, se produjo el hundimiento del BAP Pacocha en las inmediaciones de la Isla San Lorenzo. Ocho valientes submarinistas dieron su vida para salvar a los restantes 44 miembros de la dotación. Y después de once meses de arduo trabajo su casco llegó a ser reflotado.

Submarinos tipo “209”
Por último, entre 1974 y 1983, fueron incorporados 6 submarinos tipo 209 de fabricación alemana. Los dos primeros, el BAP Islay, en noviembre de 1974, y el BAP Arica en abril de 1975. Los 4 restantes, los BAP Angamos, Antofagasta, Chipana y Pisagua, entre 1978 y 1983. Estos seis submarinos, considerados en esa época entre los submarinos convencionales más avanzados del mundo, convirtieron a la Fuerza de Submarinos peruana en la primera fuerza sudamericana de ese entonces, y actualmente, representan el componente del arma submarina de nuestro Poder Naval.

Contribución de la Fuerza de Submarinos a la defensa y seguridad nacional
La Fuerza de Submarinos ha contribuido, desde su creación, a la defensa y seguridad nacional. En cuanto conflicto internacional o situaciones de tensión que se ha tenido con algunos países, las unidades submarinas se han desplegado y ejercido su capacidad disuasiva, e incluso, han estado en condiciones de realizar operaciones efectivas con capacidad de ataque.
Durante el conflicto con Colombia, entre los años 1932 y 1933, los submarinos R intervinieron en Grupos de Tarea en importantes operaciones. Los R2 y R3 operaron en la costa colombiana, y los R1 y R4, como fuerza avanzada en el Atlántico para hostilizar la costa y el tráfico marítimo colombiano.
En el año 1941, en plena II Guerra mundial, los submarinos R, integrando la fuerza naval peruana, en coordinación con el comando naval de EE UU establecido en Panamá, asumieron la defensa marítima de Talara –único puerto petrolero en esta parte del continente–, para prevenir una posible intervención japonesa después de su ataque a Pearl Harbor, permaneciendo en esta labor los 4 submarinos R en operaciones en turnos, hasta 1945.
En la Guerra con Ecuador de 1941, los submarinos R participaron durante las acciones en la costa en una extensa zona de mar que comprendía el Golfo de Guayaquil, reconociendo en el mes de julio la boca del Canal de Jambelí, acercándose hasta 3 millas del faro Jambelí, y verificando fuerzas y artillería ecuatoriana en Puerto Bolívar, información importante para el empleo táctico y ataque del Crucero Bolognesi y el destructor Guise a Jambelí y Puerto Bolívar.
Durante el conflicto de Falso Paquicha con Ecuador en 1981, los submarinos reforzaron la frontera con ese país, ocupando sus posiciones iniciales permaneciendo en patrullaje durante varios meses. El BAP Pacocha y el BAP Islay tomaron parte en el despliegue.
Durante el Conflicto del Cenepa con Ecuador en 1995, nuestros submarinos Pisagua, Chipana, Arica y 2 de Mayo, ocuparon posiciones iniciales de patrullaje en el extremo norte de nuestro dominio marítimo, áreas desde las cuales estaban listos para proyectarse sobre el Golfo de Guayaquil, mientras que el BAP Islay patrulló frente a Talara en previsión de un ataque naval contra la refinería. Los desplazamientos de los submarinos se ejecutaron hasta la firma de los acuerdos de paz en Brasilia, a fines de octubre de ese mismo año (1995).
Además, nuestros submarinos han participado desde 1959 en que se realizó la primera Operación Unitas, hasta operaciones con participación de fuerzas de la OTAN, también en diversas operaciones de ejercicios avanzados de entrenamiento internacionales, en el Pacífico y el Atlántico, así como en interacciones de entrenamiento con submarinos de otras armadas. En todas ellas la participación de nuestras dotaciones componentes de la Fuerza de Submarinos ha demostrado siempre un alto desempeño, un elevado profesionalismo, así como una gran capacidad operativa.
Nuestro calificado personal (Tripulaciones)
En la fuerza de submarinos peruana, desde su creación, se generó una gran mística en las tripulaciones. El profesionalismo, el sentido del cumplimiento del deber y la confianza mutua en el desempeño de cada tripulante de a bordo hizo que surgiera lo que hoy es una tradición en nuestra arma: el especial espíritu de camaradería y cooperación, pero siempre acompañada de la disciplina y el respeto mutuo, respeto que se merece solo aquel que, en un ambiente en donde el error de uno puede significar una tragedia para todos, sabe desenvolverse con responsabilidad, eficiencia, diligencia e inteligencia.
La vasta experiencia y solvencia profesional de los que integran la Fuerza de Submarinos peruana, es reconocida en el mundo por su larga tradición y esmerado esfuerzo de sus hombres, instructora en nuestra prestigiosa Escuela de Submarinos, de promociones de submarinistas de Argentina, Brasil, Colombia y Venezuela.
Situación de nuestra Fuerza de Submarinos
Después de hacer una apretada síntesis de la larga y nutrida historia de nuestra Fuerza de Submarinos, quisiera ahora analizar con ustedes sobre la situación operativa y la necesidad de repotenciarla y modernizarla, como importante componente estratégico de nuestra Fuerza Naval.
En la década de los 80 la Marina contaba con una flota de 12 submarinos, la cual se mantuvo por 9 años, desde que arribó el último submarino de Alemania, el BAP Pisagua, el 12 de julio de 1983, hasta que el BAP Pacocha fue dado de baja después de ser reflotado, el 14 de marzo de 1991. Posteriormente, con la baja del BAP La Pedrera en 1992 y la de los submarinos Sierra, entre 1990 y el 2005, ésta se ha reducido a solo 6 unidades de origen alemán tipo 209, la cual representa actualmente el efectivo operativo del arma submarina en nuestra Fuerza Naval. Los más antiguos, el Islay y el Arica, tienen 36 y 35 años de servicio encontrándose casi al límite de su vida útil; los 4 restantes, Angamos, Antofagasta, Chipana y Pisagua, vienen operando un promedio de 30 años, entre 33 y 27 años.
Porque se debe considerar la repotenciación de la Fuerza de Submarinos
¿Por qué es importante considerar la repotenciación de la Fuerza de Submarinos? El arma submarina, además de requerir de menores costos en mantenimiento, entrenamiento, operación y en personal, sus características de sorpresa y ocultamiento constituyen un implícito poder disuasivo verosímil.
La flexibilidad operativa del submarino para desplegarse y permanecer oculto por períodos prolongados cerca a territorio enemigo, donde tienen la ventaja de poder detectar, traquear y clasificar en forma pasiva (sin emisiones de pines de búsqueda) a buques de superficie a grandes distancias transhorizontales con sus sistemas de sonares y control de tiro, obligan al enemigo a un accionar y esfuerzo considerablemente mayor de medios, restringiendo severamente su libertad de acción.
Los resultados de un buen mantenimiento, un eficiente entrenamiento, un correcto trabajo de team de ataque, un real traqueo del blanco y un coordinado y preciso empleo del sistema de armas, sumados a las principales características del submarino de ocultamiento y sorpresa, conllevan finalmente al logro del objetivo de una misión.
Operaciones especiales
Además de patrullajes en inmersión protegiendo el territorio marítimo propio y buscando naves en territorio enemigo, sirve como brazo extensor de las Fuerzas de Operaciones Especiales, pudiendo sembrar y recuperar a sus efectivos en cualquier parte del litoral enemigo sin ser detectados.
¿Es posible repotenciar la Fuerza de Submarinos?
¿Es posible repotenciar la Fuerza de Submarinos? Considerando las características del arma submarina que se han mencionado, principalmente por su gran poder disuasivo y los bajos costos en mantenimiento, entrenamiento y operación, el gobierno debería hacer los máximos esfuerzos para repotenciar el arma submarina.
Este mecanismo, permite que el gasto militar se convierta a la larga en una inversión para el país, ya que compromete a los vendedores, sean empresas o países, a retribuir un porcentaje de esa compra, con la ejecución de proyectos de inversión social. Este sistema ya es empleado por Argentina, Colombia y Brasil.
¿Cómo se podría repotenciar la Fuerza de Submarinos?
Se podría bajo este sistema offset, adquirir una o dos unidades submarinas de última generación, y/o mejorar el sistema de propulsión a nuestros dos últimos submarinos recibidos, BAP Chipana en el año 1982, y el BAP Pisagua, en 1983, implementándoles el sistema AIP, conocido como propulsión independiente de aire, mediante la inserción de una sección adicional de casco, lo cual permitiría efectuar cargas de baterías sin usar el mástil del snorkel, disminuyendo así los riesgos de indiscreción, y permitiendo aumentar el tiempo de permanencia en inmersión en hasta en 4 veces.
Homenaje
Por último, significa un gran honor para la Asociación de Submarinistas del Perú, rendir homenaje a los submarinistas de todas las épocas, a quienes hoy están, y a los que ya no nos acompañan, pues todos los que orgullosamente hemos lucido y los que ahora lucen nuestra insignia submarinista en el pecho, hemos consolidado ese maravilloso espíritu que heredamos, mantuvimos y trasmitimos a todos los submarinistas que nos sucedieron.
Señor Almirante Comandante de la Fuerza de Submarinos, al celebrarse este 99° Aniversario de la Fuerza de Submarinos, y a solo un año de cumplir un siglo desde su creación, quisiera ser portador del saludo de la Asociación de Oficiales Submarinistas del Perú, y le pedimos que haga conocer a cada uno de los oficiales y tripulantes de la Fuerza, la satisfacción que sentimos por el creciente profesionalismo y eficiente desempeño de cada uno de ellos en el cumplimiento de sus tareas, y, a pesar de las limitaciones presupuestales que todos conocemos, los exhortamos a renovar sus esfuerzos para mantener la Fuerza de Submarinos siempre preparada para cumplir la misión de resguardar la soberanía e integridad territorial de nuestro país.
jueves, 19 de agosto de 2010
99 Aniversario de la Fuerza de Submarinos del Perú
El primer sumergible en la historia de la Marina de Guerra del Perú fue concebido por el ingeniero Federico Blume Othon en 1866 y construido en Piura el año 1879. Exitosas pruebas en Paita y el Callao demostraron que era posible navegar bajo superficie con un triple sistema de propulsión que incorporaba la acción humana, máquina a vapor y botellas de aire comprimido. Lamentablemente, el desenlace de la Guerra del Pacífico no permitió utilizarlo con éxito y se debió hundir en enero de 1881. Muchos de los oficiales que combatieron en la Guerra del Pacífico y que conocieron la versatilidad del bote submarino de Blume apostaron por adquirir sumergibles treinta años más tarde. A principios de la década de 1910 el Perú ordenó la construcción de dos sumergibles tipo Labeuf en Francia, unidades que antes de la Primera Guerra Mundial sólo poseían las potencias navales. Por ello la tradición submarinista en nuestro país se inicia cuando el 19 de agosto del año 1911 se recepciona en los astilleros franceses Scheneider du Chalons, Sur Saone, los sumergibles Ferré y Palacios, nombres que evocan a Diego Ferré Sosa y Enrique Palacios Mendiburu oficiales que sirvieron a bordo del monitor Huáscar y que con su comandante Miguel Grau murieron en el combate de Angamos el 8 de octubre de 1879.
Los sumergibles Ferré y Palacios tenían un desplazamiento de 300 y 400 toneladas respectivamente y contaban con 1 tubo lanzatorpedos en proa, motores diésel Scheneider Carels con una potencia nominal de 400 y 200 H.P. para cada unidad, velocidad 12 y 9 nudos en superficie y 7 y 5 nudos en inmersión. Radio de acción: 2,000 millas a 10 nudos. Dotación: 19 hombres. En el año 1926 se incorporaron en nuestra flota los submarinos tipo “R” construidos por The Electric Boat Co. de Groton, Connecticut, Estados Unidos de América, entregándose inicialmente en abril de 1926 el R1 y en mayo de 1928 el último de la serie: el R4. Las dos primeras unidades serían bautizadas como BAP Casma y BAP Islay. Los R3 y R4 recibieron los nombres BAP Pacocha y BAP Arica.
Las características principales de estos submarinos eran las siguientes: desplazamiento en superficie 576 toneladas, en inmersión 755 toneladas. Propulsión: 2 máquinas principales diésel Nelseco y motores eléctricos con una potencia nominal de 1,000 H.P. Eslora 186.5 pies, manga 17.5 pies, calado 15 pies. Velocidad en superficie 14.5 nudos y en inmersión 9.5 nudos. Armamento 4 tubos lanzatorpedos en proa un montaje simple de 3 pulgadas en cubierta. Radio de acción a velocidad económica 8,000 millas. Dotación: 30 hombres.
Los flamantes buques conformaron la primera División de Submarinos, verdadera viga maestra de una escuela que en el transcurso de 30 años, formalizó instrucción, entrenamiento y experiencia, concatenando así en su conjunto una formación profesional que da a los submarinistas peruanos lugar de especial reconocimiento profesional en el mundo.
Es del caso recordar lo que el periódico The New London Day publicó el 21 de abril de 1928 respecto a uno de estos buques: The `R-3’ at the time is skidded down the ways, was the fines and most modern submarine in the world, huelgan comentarios en relación a este importante dato que recogiera el contralmirante Federico Salmón de la Jara el año 1950 con motivo del retorno de los submarinos tipo R a los astilleros de su construcción, es importante capítulo de la historia submarinista nacional. Con el Almirante Salmón -por entonces capitán de fragata- integraron la Comisión oficiales de singular prestigio como: los capitanes de corbeta Luis E. Vargas Caballero, Miguel Rotalde, Alfredo Batistini, Carlos Llosa, Luis López de Castilla y con ellos los tenientes primero: Ramón Arróspide, Luis E Villena, Manuel Piqueras, Enrique Gamero, Gastón Herrera y Luis Vargas B. (SN). tenientes segundo: Pedro Mazuré, Francisco Mariátegui, Juan Egúsquiza, Pedro Gálvez U., Antonio Miranda, Luis Díaz, Hugo Sommerkamp, Enrique Fernández Dávila, y Enrique Alejandro Marchini. Las dotaciones de los buques y Comandancia de la División prestaron, todos ellos y su personal subalterno, patriótico e invalorable servicio a la nación, labor plural a la que se sumaron en New London el teniente primero Alberto Indacochea Queirolo y el teniente primero Francisco Quiroz Tafur. Constituyó un tercer hito, en los últimos años de la década del 50, dentro de los planes de renovación de unidades navales, la adquisición de nuevos submarinos tipo “Sierra”: BAP 2 de Mayo, BAP Abtao, BAP Angamos y BAP Iquique que fueron construidos también en los astilleros de The Electric Boat Co., Groton, Connecticut, de los Estados Unidos. Estos buques desplazaban 825 toneladas en superficie y 1,400 toneladas en inmersión. Propulsión: máquinas principales 2 motores diésel General Motors 278A y motores eléctricos acoplados a dos ejes con una potencia nominal de 2,400 HP. Armamento: 4 tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas en proa y 2 en popa, un montaje simple de 5 pulgadas en cubierta (sólo en los submarinos 2 de Mayo y Abtao). Eslora: 243 pies, manga 22 pies, calado 14 pies. Velocidad: 16 nudos en superficie y 10 nudos en inmersión. Radio de acción: 5,000 millas a 10 nudos. Dotación: 40 hombres.
Inicialmente los nombres de estos buques fueron Lobo, Tiburón, Atún y Merlín, se mantuvieron en servicio durante cuarenta años y consolidaron una tradición que hace bien a la espiritualidad submarinista de nuestra Marina de Guerra. Hoy el BAP Abtao constituido en Museo Submarino, único de su tipo en América del Sur, rinde implícito homenaje a la saga submarinista que integró.
El año 1974 se adquirió de la Marina de los Estados Unidos de América dos submarinos tipo “Guppy”. Las características principales de estas unidades bautizadas con los nombres Pacocha y La Pedrera eran las siguientes: desplazamiento en superficie 1,870 toneladas, en inmersión 2,440 toneladas. Propulsados por 3 motores diésel en superficie con una potencia nominal de 4,800 H.P y dos motores eléctricos en inmersión para 5,400 H.P. acoplados a dos ejes. Armamento: 6 tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas en proa y 4 en popa. Eslora: 93.8 metros, manga 8.2 metros y calado 5.2 metros. Velocidad: 18 nudos en superficie y 15 nudos en inmersión. Dotación: 85 hombres.
La presencia de estas unidades en nuestra Marina significó importantes tareas de acondicionamiento que realizó el Servicio Industrial de la Marina y el propio personal submarinista cuyas virtudes en el aspecto técnico quedaron demostradas en la operatividad alcanzada, especialmente en el caso del BAP Pacocha. Justamente esta unidad protagoniza en la larga historia de los submarinos peruanos y los hombres que sirven a bordo, dramático episodio que tuvo lugar el 26 de agosto de 1988 cuando el barco pesquero Kyowa Maru embistió el Pacocha por la aleta de babor a las 18:40 horas de aquel día ocasionando que el buque se fuera a pique. Murieron ocho marinos aquella tarde de agosto: capitán de fragata Daniel Nieva Rodríguez, teniente segundo Luis Roca Sara, técnico 2do. Orlando Valdez Pacheco, técnicos 3ro. Carlos Orosco León, Rigoberto Gonzales Pisfil y Walter García Morales, oficial de mar lro. Juan Oré Rojas y oficial de mar 2do. Carlos Grande Rengifo. Durante once meses, desde el 30 de agosto de 1988 hasta el 23 de julio de 1989, la Marina peruana realizó un trabajo de salvamento que tiene en sí mismo un significado (…) heroico. Porque se puede ser héroe también, trabajando infatigablemente en demanda de un objetivo en tiempo de paz. La operación de reflotamiento del BAP Pacocha, constó de seis fases que se iniciaron con una preliminar de inspección y evaluación para terminar en la fase de soplado final.
“Ciento cincuenta hombres, setenta de ellos buzos pertenecientes al Servicio de Salvamento laboraron ochocientas horas, doscientas de inspección preliminar y seiscientas de buceo efectivo antes de reflotar el buque que se encontraba a ciento diez pies de profundidad.
“Dotaciones de la Fuerza de Superficie, BAP Paita; de la Fuerza de Submarinos, BAP Iquique; helicópteros de la Fuerza de Aviación Naval; los remolcadores BAP Unánue, BAP Mejía y BAP Guardián Ríos participaron activamente en las diversas tareas de reflotamiento. Especial protagonismo cupo al remolcador BAP Dueñas que actuó como plataforma de buceo. El esfuerzo mancomunado de los hombres junto con la eficaz administración de los recursos asignados por la Marina, propiciaron que el domingo 23 de julio de 1989, exactamente a las 14 horas y 35 minutos la proa del BAP. Pacocha preludiara la hazaña.
A las 16 horas y 28 minutos, el BAP Pacocha emergió y tras una pronunciada escora a estribor, se estabilizó y quedó perfectamente bien adrizado en superficie.
Los BAP Islay y Arica, submarinos tipo 209 construidos en los astilleros Howaldtswerke Deutsche Werft R. G., de Kiel, Alemania arribaron al Callao en los años 1974 y 1975, constituyendo los primeros buques de su tipo en arribar a nuestras costas de un total de seis que incrementaron la Fuerza de Submarinos. Al iniciarse la década del 80 arribaron dos buques más del tipo 209: BAP Casma y BAP Antofagasta. Finalmente el año 1983 arribaron el BAP Chipana y el BAP Pisagua, completando el número de unidades previsto por la Institución y que constituyen hoy el pilar de esta Fuerza próxima a cumplir 100 años. Las características de los submarinos tipo 209 son: desplazamiento 1,180 toneladas en superficie y 1,285 en inmersión. La planta propulsora consta de 4 motores diésel MTU tipo 12V493AZ80 y un motor eléctrico Siemens acoplados a un eje. Velocidad 11 nudos en superficie y 21 nudos en inmersión. La autonomía a 4 nudos es 11,300 millas. Ocho tubos lanzatorpedo de 533 milímetros y capacidad para 14 torpedos filoguiados SST 4 conforman la capacidad armamentista de estas formidables unidades. La eslora es 55.90 metros, manga 6.30 metros y calado 5.50 metros. Los sensores y sistemas de control de tiro son de última generación. La dotación: 35 hombres.
Prueba de este prestigio son los operativos anuales internacionales que se llevan a cabo en la costa atlántica de los Estados Unidos, donde nuestras unidades participan en ejercicios con los buques norteamericanos.
La necesidad de efectuar un especial mantenimiento y cambio de baterías en los submarinos tipo 209 constituyó un reto para el Servicio Industrial de la Marina. Desde el año 1968 el astillero realiza trabajos de gran envergadura en este tipo de naves. Basado en su larga experiencia, el SIMA ha logrado desarrollar eficientes procedimientos que han sido utilizados incluso por otras marinas, como fue el caso del recorrido realizado al submarino colombiano tipo 209 Tayrona entre abril y mayo de 1997.
Organización

ESCUELA DE SUBMARINOS
La Escuela de Submarinos es el Alma Mater de los submarinistas peruanos y es la encargada de la preparación y formación del personal que conformará las dotaciones de nuestras unidades submarinas. En 1915 se implementó el B.A.P. Lima para que en él se dictaran inicialmente charlas de mantenimiento y operación de submarinos. Es en marzo de 1939 fecha que se crea oficialmente los programas de instrucción, con la infraestructura necesaria para la formación de los futuros submarinistas. Desde que se dictó el primer curso para submarinistas -el primero en su género en América Latina-, en esta Escuela se han formado 147 promociones, de ellas 63 son de Oficiales de Comando y 84 de Oficiales de Mar.
Dado el prestigio adquirido de esta escuela, en 1959 egresa la primera promoción de Oficiales y tripulantes de la República de Venezuela; en 1972 y 1973 se gradúan las dos primeras promociones de Oficiales y tripulantes de la República de Colombia, y también se han instruido alumnos becados de Brasil y Argentina. Por la vasta trayectoria de este centro de estudios navales, repúblicas hermanas siguen enviando oficiales para su capacitación en nuestro país.
La Escuela de Submarinos se encuentra ubicada en el área de la Estación Naval de Submarinos, cuyo local fue inaugurado en diciembre de 1989, el cual está dotado de amplias aulas y con la infraestructura que facilita una adecuada instrucción a sus alumnos.
Capacitación académica
En la Escuela de Submarinos se imparten cursos de Calificación en Submarinos para Oficiales y Personal Subalterno, los mismos que tienen una duración de dos años académicos. En el primer año se desarrolla la parte teórica del curso combinada con ejercicios prácticos en la mar. En el siguiente se realiza a bordo de las unidades submarinas. En esta fase los alumnos cumplen con las exigencias de la parte práctica. Al término, de la intensa y ardua preparación son calificados en arma.
Adicionalmente, en la Escuela se dictan cursos de capacitación y entrenamiento, para mantener permanentemente entrenadas a las dotaciones de nuestros submarinos, así como estar actualizados en los últimos desarrollos tecnológicos.
-
- 1. Mástil del radar de navegación y búsqueda de superficie calypso III.
- 2. Mástil del periscopio de ataque
- 3. Mástil de antena de mage
- 4. Mástil de antenas de comunicaciones
- 5. Mástil del snorkel
- 6. Mástil del periscopio de búsqueda.
Los Oficiales submarinistas, pueden calificarse en Ingeniería Mecánica, Electrónica y Comunicaciones, Ingeniería de Sistemas y Armas Submarinas.
Asimismo, el personal subalterno de nuestros submarinos se capacita en distintos cursos dentro y fuera de la Marina de Guerra, en ramas como: Electrónica, Motores, Máquinas Eléctricas, Sistemas, Electrónica digital, Sistemas Sincronizados, Sistemas de Control y Monitoreo de ingeniería, Principios y aplicaciones de equipos de análisis vibracional, Sistema de Ingeniería para Submarinos, entre otros.
UNIDADES
Submarinos
• B.A.P. Angamos (SS-31)
• B.A.P. Antofagasta (SS-32)
• B.A.P. Pisagua (SS-33)
• B.A.P. Chipana (SS-34)
• B.A.P. Islay (SS-35)
• B.A.P. Arica (SS-36)
Buque Auxiliar
• San Lorenzo (ART-323)
miércoles, 3 de febrero de 2010
Sobreviviente De Un Accidente En Un Submarino
Con uno de los tripulantes del SS Pacocha
SOBREVIVIENTE DE UN ACCIDENTE EN UN SUBMARINO
Puerto del Callao, casi las 7 de la noche del viernes 26 agosto de 1988. Un buque japonés choca contra el submarino BAP Pacocha. En plena oscuridad y a 40 metros de profundidad, el Oficial de Mar Electricista Pascual Gómez lucha desesperadamente para evitar que el mar sea su tumba.
Es difícil rememorar la más larga y terrible noche en la vida del Oficial de Mar Electricista Pascual Gómez. Aquel 7 de agosto de 1988, cerca de las 18 y 40 horas, el marino había terminado su guardia y descansaba tranquilamente en su camarote. De pronto un fortísimo golpe estremeció toda la nave, haciéndolo saltar de su ubicación.
“Corrí hacia la zona de las baterías y observé que todo estaba normal. Inmediatamente escuché por el intercomunicador que había un incendio en la Sala de Control. Cogí un extintor y volé hacia el incendio. Los tableros estaban en llamas. Con mis compañeros apagamos el fuego, pero de pronto miré cómo empezaba a entrar el agua”, recordó en una entrevista que hace algunos años le hice en su casa del distrito de Independencia, en el llamado Cono Norte de Lima.
Veterano del mar
El BAP Pacocha (SS-48) llegó al Perú en 1974 junto con su gemelo bautizado como BAP La Pedrera. Ambos fueron adquiridos de segunda mano de la Armada de los Estados Unidos, y pertenecían a la clase `Balao’, modernizada al estándar ‘Guppy I’.
Verdadero veterano de la Segunda Guerra Mundial, el Pacocha, ex USS Atule (SS-403) había combatido en la zona del Pacífico contra el Japón. Su desplazamiento en superficie era de 1870 toneladas, y en inmersión de 2,440 toneladas. Estaba propulsado por tres motores diesel en superficie con una potencia nominal de 4,800 H.P., y dos motores eléctricos en inmersión para 5,400 H.P. acoplados a dos ejes.
Como armamento, llevaba seis tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas en proa y cuatro en popa. Su eslora registraba 93.8 metros, con una manga de 8.2 metros y el calado de 5.2 metros. Velocidad: 18 nudos en superficie y 15 nudos en inmersión. Dotación: 85 hombres.

“Nos hundimos”
El SS Pacocha empezó a hundirse. El golpe dado por el pesquero japonés ‘Kiowa Maru’, cuyos vigías descuidaron su trabajo, abrió un agujero de más de dos metros de diámetro en popa del submarino, justo cuando estaba por entrar a la Base Naval del Callao luego de unos ejercicios con torpedos.
Un grupo de 23 tripulantes rápidamente logró ponerse a salvo saltando al mar. El Comandante Daniel Nieva logró cerrar la escotilla principal pero fue golpeado por el torrente de agua y falleció ahogado. Otros ocho marinos seguirían la misma suerte.
En tanto, el OM Pascual Gómez estaba entre los 22 marinos atrapados a 40 metros de profundidad. “Cerramos los compartimientos, pero por un ducto de ventilación ingresaba el mar. Evacuamos hacia proa. En ese momento ocurrió el apagón”, prosigue.
El agua había llegado al generador eléctrico, suspendiendo la energía. La noche más negra del mundo cayó sobre los atribulados hombres del Pacocha. También el frío más intenso de agosto, que es invierno en esta parte del Pacífico Sur. “Sólo pensé: me llegó la hora”, recuerda Pascual.
Los 22 tripulantes intentaban sobreponerse cuando empezó a salir agua por el baño. Esa novedad los obligó a volver a evacuar el compartimiento, esta vez hacia la sala de torpedos. “Pasamos lista y faltaban tres hombres. Llamamos por el teléfono magnético, y nada… Se dio la orden de mudar la ropa mojada por otra seca. A las 8 de la noche lanzamos una boya luminosa para que nos ubicaran”, agrega el testigo.
Larga noche
A la medianoche se estableció comunicación con los buzos de la Armada que habían llegado en auxilio de los atrapados, mediante golpes en clave Morse. “El ambiente todavía era tranquilo. Acordamos esperar el rescate. Pocos hablaban, algunos intentaban dormir. Pero no creo que hayan podido. Las horas pasaban lentas, minuto a minuto. Tic, tac, tic, tac. Sólo quedaba aguardar”.
Al día siguiente les comunicaron que estaba en marcha el Plan “Sierra-Tango” con auxilio internacional, incluyendo el arribo de un minisubmarino de rescate enviado por la US Navy. Pero al rato llegó una mala noticia: La ayuda recién estaría disponible el domingo.
A las 9 y 30 de la mañana del sábado, doce horas después del accidente, el ambiente ya era pesado. Los gases de las baterías y de los incendios empezaron a hacer sus efectos tóxicos. Era actuar o morir, y decidieron salir a como diera lugar.
“En grupos de a cuatro hombres intentaríamos llegar a la superficie, aguantando la respiración. Eran 40 metros. Nos dimos ánimo. Lanzamos vivas al Pacocha, a la Marina, y nos encomendamos a Dios”, dice. Se trataba de un viaje de quince segundos a la superficie. Para Pascual Gómez y sus 21 compañeros fueron una eternidad.
Sin embargo, ascender tan rápido desde tal profundidad encerraba peligros, como la mortal embolia. “Para minimizar daños regulamos la presión interna del submarino con la presión exterior. Inundamos un compartimiento. El agua me llegaba al pecho. Di cuatro golpes, señal que estaba listo. Abrí la escotilla. Observé una luz tenue allá arriba y salí”. Fue un viaje de sólo quince segundos. Pero para Pascual y sus 21 compañeros significó casi una travesía para toda la eternidad.
Vivir para contarlo
Sus declaraciones las dio más tranquilo, aunque aquejado por enfermedades en los huesos. Es la secuela de su escape de la muerte.
De los 52 hombres del Pacocha, sólo 8 no pudieron salvarse. Sin embargo, las estadísticas señalan que el 60 por ciento de la tripulación muere en un accidente submarino.
“Esto ha sido un milagro”, dijo en mi artículo que publiqué en el diario El Comercio el ex marino Pascual Gómez, un hombre que cuando en 1975 pisó por primera vez una embarcación naval no imaginó que sería uno de los pocos en el mundo en poder decir: “yo sobreviví a un accidente en un submarino”.
* * *

sábado, 10 de enero de 2009
EMERGENCIA!!! en el sumergible peruano ‘FERRÉ’

El 15 de octubre de 1915 un sumergible peruano vivió uno de las más escalofriantes experiencias de la de por sí riesgosa actividad submarinista: la colisión contra un navío anclado frente al puerto del Callao.
A inicios del siglo XX la Marina de Guerra del Perú (MGP) avanzaba en su recuperación tras el desastre de la Guerra del Pacífico de 1879. Recordemos que concluido el conflicto con Chile se adquirieron pequeños transportes, como el Vilcanota (1884) y el Perú (1885), a bordo del cual volvió a funciones la Escuela Naval.
En 1888 llegó el crucero Lima, construido en secreto en Alemania en 1880 pero retenido en Inglaterra hasta el fin de la crisis. Luego se incorporaron los cargueros Iquitos, Chalaco, Santa Rosa y Constitución, surgiendo a la vez un movimiento popular que a través de donativos impulsó al gobierno a decidir la construcción en Gran Bretaña de dos cruceros tipo Scout, llamados Almirante Grau y Coronel Bolognesi.
En tanto, en 1904 se había contratado una Misión Naval francesa cuyos resultados fueron muy positivos. Su obvia influencia en el sector Defensa propicia la compra en Francia (1910) de los sumergibles Teniente Ferré y Teniente Palacios, primeros de su tipo en Sudamérica, y el cazatorpedero Teniente Rodríguez.
El Ferré y el Palacios
{datsopic id=83 align=left}La historia naval acredita que el primer sumergible peruano fue concebido por el ingeniero alemán Federico Blume Othon en 1866 y construido en Piura en 1879. La nave probó su navegabilidad bajo el mar varias veces –operando con un sistema de propulsión combinado de máquina a vapor, acción humana y aire comprimido-. Pero no tuvo la oportunidad de entrar en combate. Tras la caída de Lima en enero de 1881 fue hundido por sus tripulantes para evitar su captura.
Treinta años después, el 19 de agosto del año 1911, se recibe en los astilleros franceses Scheneider du Chalons, Sur Saone, los sumergibles Ferré y Palacios. Estos nombres evocan a Diego Ferré Sosa y Enrique Palacios Mendiburu, oficiales de Marina que sirvieron a bordo del monitor Huáscar y que junto con su comandante Miguel Grau murieron en el combate naval de Angamos el 8 de octubre de 1879.
Luego de su entrega oficial y de la ceremonia de afirmado del pabellón rojo y blanco, las naves fueron embarcadas en el navío Kanguroo y traídos al Callao bajo los cuidados del Teniente Primero AP Juan Althaus Dartnell y la asesoría técnica del ingeniero mecánico Ángel Tellería Gandolfo. Ambos buques eran del tipo tipo Labeuf, y tenían un desplazamiento de 300 y 400 toneladas, respectivamente.
Contaban con un tubo lanzatorpedos en proa, motores diesel Schneider Carels con una potencia nominal de 400 y 200 H.P. para cada unidad, velocidad doce y nueve nudos en superficie, y siete y cinco nudos en inmersión, y un radio de acción teórico de dos mil millas a diez nudos.
Su dotación era de 19 hombres, encargados de manejar estos ingenios concebidos principalmente para la defensa de puertos y ataques costeros. Ambas naves tuvieron un desempeño regular hasta el 28 de setiembre de 1921, cuando fueron desactivadas por envejecimiento de las baterías y falta de repuestos.
Existen pocos datos sobre el accionar de estos primeros sumergibles. Pero es indudable que cada uno resultó una magnífica forja de los futuros submarinistas peruanos, y favoreció, años después, la formación de la Escuela de Submarinos donde se han formado muchos marinos latinoamericanos.
Pero más allá de esos datos, poco se sabe, por ejemplo, del serio peligro de colapso que corrió el Ferré la brumosa mañana del 15 de octubre de 1915, cuando tras zarpar de la Base Naval del Callao en misión de entrenamiento y maniobrar bajo las aguas se encontró con la quilla de un buque carguero de origen alemán.
Un encuentro inesperado
{datsopic id=80 align=left}Revisando mis archivos encontré un viejo suplemento especial que con motivo del aniversario de la Marina de Guerra del Perú publicó el diario El Comercio de Lima, el 8 de octubre de 1971.
En sus amarillentas páginas con fotos en blanco y negro se puede apreciar una serie de artículos sobre el quehacer de los marinos de la época, es decir cuando imperaba el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada del General EP Juan Velasco Alvarado.
Diversas notas sobre el Servicio Industrial de la Marina , la gesta de Grau en Angamos, los primeros buques de la Patria , entre otros, se sucedían sin mayor expectativa. Pero nada anunciaba el pequeño tesoro histórico que esta publicación sencilla y austera guardaba en sus últimas carillas.
Se trata de una entrevista al ingeniero mecánico David Maurer Von Hagen, Capitán de Corbeta en retiro en ese momento, con 82 años de edad pero todavía lúcido y entero. Este caballero fue el primer ingeniero naval propiamente dicho de la nueva etapa de la Armada Peruana , y uno de los últimos sobrevivientes de la tripulación que vivió el susto de su vida en el mar del Callao.
En principio, Maurer recordó que el Comando de Submarinos de la época estilaba ordenar que los dos sumergibles realizaran cada cierto tiempo una serie de evoluciones frente a la rada del puerto chalaco como parte del programa de instrucción. Era una navegación con ejercicios y zafarrancho de combate que finalizaba antes de almorzar.
Vivir para contarlo
{datsopic id=81 align=left}El entrevistado rememora que temprano de ese día inolvidable recibió la llamada de su jefe, el Teniente Primero AP César Valdivieso Castro, quien le preguntó si todo estaba listo a bordo del Ferré para zarpar. "En mi condición de primer ingeniero mecánico de la nave tenía bajo mi cuidado los motores diesel", reseña el veterano lobo de mar.
Eran los años de la Primera Guerra Mundial que asolaba Europa, y por consiguiente escaseaban los repuestos y accesorios para naves de combate, especialmente los acumuladores eléctricos de origen francés. Esta situación obligaba a mando peruano a ser cuidadoso en el despliegue de sus unidades para evitar un desgaste innecesario de las máquinas y sistemas.
Recibida la orden de zarpe, y revisados todos los procedimientos, la nave empezó a moverse. Maurer Von Hagen señala que en ese momento la tripulación era de 22 personas, es decir llevaba tres hombres más que de costumbre.
El ambiente era de absoluta normalidad. La bahía del Callao es de aguas tranquilas, pero muy frías. Además, la zona presenta generalmente un escenario brumoso en las primeras horas, que reduce la visión de los vigías a pocas millas.
Pero pronto el Ferré navegaba tranquilamente y a media máquina por entre un grupo de silenciosos buques mercantes. Había varios de matrícula alemana, inmovilizados desde principios del conflicto europeo por decisión de las autoridades de Lima. Allí estaba por ejemplo el Omega, un barco germano de cuatro palos, abandonado por su tripulación desde el año anterior.
Después de un largo recorrido el Comandante Valdivieso ordenó parar motores diesel y pasar a la propulsión por generadores eléctricos alimentados a baterías. Acto seguido llegó una segunda orden, y de inmediato se puso en marcha el procedimiento regular para navegar en inmersión, cerrándose herméticamente todas las escotillas y compartimientos de la nave.
"Al abrirse las válvulas el sumergible se inclinó levemente, mientras se escuchaba el susurro del agua a través de la superestructura, el lento girar de la hélice y el rumor de las olas, lo que denominamos ruido de fondo", continuó Maurer, que a la fecha de esa misión tenía 25 años de edad y un lustro perteneciendo a la Marina tras culminar sus estudios profesionales en Suiza.
Minutos después, teniendo al carguero Omega prácticamente enfrente, el Comandante indicó a los timoneles alcanzar mayor profundidad. Sin embargo, los motores no respondieron con la suficiente agilidad por la poca energía que les proporcionaban los ya desgastados acumuladores, y el descenso fue excesivamente lento.
El silencio era absoluto en esos momentos, con todos los tripulantes atentos y ubicados en sus puestos de maniobra, esperando recibir las nuevas órdenes de navegación.
De improviso se percibió un tremendo impacto en la proa, acompañado de un ruido terrible que semejaba un terremoto y el estremecimiento de toda la estructura. En ese instante se cortó la electricidad y el sumergible quedó en tinieblas.
¡Que nadie toque nada!
{datsopic id=82 align=left}Pedazos de metal, tubos, planchas y cables del piso del compartimiento de máquinas se desprendieron por la fuerza del golpe, cayendo sobre el desprevenido personal ubicado en popa. Algunos marinos resultaron lastimados por el impacto, y se escucharon quejidos de dolor.
La colisión había dejado a la nave con una leve inclinación vertical, y una tripulación absolutamente conmocionada. Maurer recuerda: "Hubo un mutismo total, todos pensando que había llegado el fin, la hora de las tinieblas eternas de nuestras almas, y sin poder prevenir a los nuestros. Se nos hiela la sangre, la respiración se hace entrecortada y nos quedamos petrificados sin poder movernos del sitio, escuchando el burbujear del agua que penetraba al interior de la nave…".
En eso surgió una potente voz que con energía ordenó: ¡Que nadie toque nada y todos a sus puestos!
Era el Comandante Valdivieso, quien se había recuperado de la natural impresión y ahora reafirmaba su control sobre el buque herido.
Los tripulantes también reaccionaron, tropezando con los objetos caídos para pese a la profunda oscuridad alcanzan sus puestos de maniobra. El ingeniero mecánico David Maurer Von Hagen dejó a un lado sus temores y se lanzó a ubicar los interruptores eléctricos. Pero nada: las palancas que activaban la fuerza habían saltado de sus puntos de sujeción a quién sabía dónde.
Mientras sus manos buscan a tientas las benditas piezas que se hallan entreveradas en el piso cubierto de herramientas y trastes rotos, el tripulante advirtió para sus adentros que si tenía éxito y retornaba la electricidad todos podrían considerarse salvados… Pero también sabía que en caso contrario, la muerte los esperaría el silencioso y frío fondo del mar peruano.
Los motores eléctricos responden
{datsopic id=84 align=left}Afortunadamente volvió la iluminación de emergencia y con ella el alma al cuerpo de muchos marinos atrapados en las entrañas del sumergible de origen francés. Rápidamente se ordenó drenar los tanques de lastre activando las bombas centrífugas. Mientras tanto el Comandante lanzó una serie de órdenes, indicando a los timoneles ir un poco más al fondo para evitar otro choque.
Minutos después la nave se dispuso a emerger. Pero lo iba a hacer a ciegas pues el periscopio estaba destrozado. Lo logró con esfuerzo, pero ya a flote surgió otro inconveniente: nadie podía escapar pues las escotillas estaban aplastadas por los fierros retorcidos de los barandales, con parte de la torreta de mando y los mástiles y periscopios doblados sobre la cubierta.
Se hicieron denodados esfuerzos hasta lograr abrir una vía de evacuación, lo que permitió a la tripulación salir tambaleante pero esperanzada, para observar los impresionantes destrozos en cubierta. Para el ingeniero mecánico de esta historia el lugar parecía víctima del impacto de una bomba de profundidad.
Desde lo lejos se aproximó una lancha a todo motor. Era el auxilio enviado por el Capitán del transporte Chalaco, de apellido Salaverry, que por causalidad seguía las evoluciones del sumergible con un catalejo, y al observarlo emerger con los daños expuestos se dio cuenta del accidente.
Afortunadamente se comprobó que el Ferré podía recuperar la navegación, y sin mayores inconvenientes se inició el retorno a la Base Naval del Callao. Minutos después la nave hizo su ingreso al fondeadero de sumergibles ante la mirada atónita de los numerosos marinos allí congregados tras conocerse la noticia. Luego de acoderar en el muelle y amarrar el Comandante ordena la formación de todo el personal, a quienes dirigió una mirada, uno por uno, para después pronunciar las siguientes palabras, según recuerda Maurer:
"Tripulación. Habéis sido serenos y habéis obedecido mis órdenes en esta trágica maniobra. Les agradezco mis bravos muchachos. Rompan filas".
Al día siguiente muy temprano se iniciaron los trabajos de reparación de la noble unidad de combate.
* * *
jueves, 19 de abril de 2007
BAP Chipana rumbo al Subdiex 2007
Lima, abr. 17 (ANDINA).- Un total de 46 tripulantes, diez de ellos oficiales y 36 subalternos, zarparon hoy a bordo del BAP Chipana (SS-34) rumbo a Estados Unidos, para participar por sexto año consecutivo en el Despliegue Operacional Subdiex 2007, durante el cual se desarrollarán maniobras de guerra antisubmarina y guerra antisuperficie
Este operativo se realiza anualmente con la Flota del Atlántico de la Armada de los EE.UU. y paralelamente se programan cursos de instrucción y entrenamiento, los que se iniciarán el 04 de mayo y culminarán el 21 de agosto.
La ceremonia de zarpe fue presidida por el Comandante General de Operaciones del Pacífico, vicealmirante Luis Alejandro Ramos Ormeño. Estuvieron presentes también el Jefe de Estado Mayor de la Comandancia de Operaciones del Pacífico, contralmirante Carlos Weston Zanelli, el Comandante de Submarinos, contralmirante Raúl Camogliano Pazos, el Comandante del Escuadrón de Submarinos, capitán de navío Jose Boggiano Romano, el Oficial de Operaciones Submarinas de la Armada de los Estados Unidos de Norteamérica, capitán de corbeta Greg Badger y el Sub-Director de Entrenamiento de Submarinos de la Armada de los EE.UU, Rick Current.
El capellán de la Marina ofreció una acción litúrgica deseando buen viaje a la dotación del BAP Chipana.
“Submarinistas peruanos sabemos que van a dejar muy en alto el nombre de la Marina de Guerra del Perú y estamos seguros que a su retorno veremos nuevamente izada en la vela, la señal Bravo Zulú, por su excelente participación en el entrenamiento Subdiex”, dijo el almirante Ramos a la dotación del Chipana.
Luego el Comandante General de Operaciones del Pacífico hizo entrega del gallardete de la Comandancia de Submarinos al comandante del BAP Chipana, capitán de fragata Alessandro Mogni Novoa, quien a su vez solicitó permiso para zarpar.
La dotación del BAP Chipana esta compuesta por un total de 46 tripulantes de los cuales 10 son oficiales y 36 personal subalterno.
(FIN) NDP/DBG
(AND123006)























