Diario El Mercurio, 22 de agosto 2009.
Alcalde de Valdivia espera que 200 mil personas visiten al "O'Brien" cada año.
RIESGO.- El operativo para trasladar el submarino de 90 metros de eslora desde el muelle Las Mulatas al muelle Schuster costó $20 millones. El mayor riesgo era que encallase en zonas donde el río Valdivia tiene sólo 3,8 metros de profundidad.
Foto : CRISTIÁN CÁCERES (foto abajo)
La más valdiviana de las bienvenidas, o sea bajo una persistente lluvia, tuvo ayer el submarino "O'Brien" al llegar a su fondeadero final en el muelle Schuster de esa ciudad, donde se convertirá en el primer sumergible-museo de Chile.
En la que fue su última navegación, la nave fue remolcada durante cuatro horas desde el muelle Las Mulatas hasta su nueva ubicación en el río Valdivia, a los pies del edificio de la Corte de Apelaciones.
La maniobra fue apoyada por cuatro remolcadores, que siguieron una ruta especialmente trazada para evitar el riesgo de que el sumergible encallase en alguna zona de baja profundidad.
Construido en Escocia entre 1970 y 1976, el "O'Brien" sirvió a la Armada de Chile hasta 2001. Cuando iba a ser vendido como chatarra, la Municipalidad de Valdivia lo compró en simbólicos $5,2 millones con el propósito de convertirlo en un submarino-museo.
En las próximas semanas comenzarán los trabajos para construir un muelle especial y dos accesos para el navío, que permitirán un flujo expedito de los visitantes una vez que dentro de éste se instale una muestra histórica que se remitirá a la época en que el "O'Brien" estuvo activo en la Fuerza de Submarinos.
"Finalmente está en nuestra ciudad. Ahora comenzaremos los trabajos para dejarlo operativo para que la comunidad pueda disfrutar de este museo flotante", explicó el alcalde de Valdivia, Bernardo Berger, quien espera que el sumergible reciba unas 200 mil visitas al año, casi tantas como el monitor "Huáscar" en Talcahuano.
Veintinueve años bajo el agua
El "O'Brien" debe su nombre al comandante Jorge O'Brien, quien en 1818 lideró el abordaje de la fragata española "Esmeralda" y murió en esa acción.
El submarino fue comprado en 1969, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, pero por diversos retrasos técnicos y hasta huelgas en el astillero escocés que lo estaba construyendo, recién llegó a Chile en 1976.
En 1978 no pudo sumarse a las operaciones navales en la zona del Beagle previas a la mediación papal entre Chile y Argentina. Estaba en dique seco.
