
Con uno de los tripulantes del SS Pacocha
SOBREVIVIENTE DE UN ACCIDENTE EN UN SUBMARINO
Puerto del Callao, casi las 7 de la noche del viernes 26 agosto de 1988. Un buque japonés choca contra el submarino BAP Pacocha. En plena oscuridad y a 40 metros de profundidad, el Oficial de Mar Electricista Pascual Gómez lucha desesperadamente para evitar que el mar sea su tumba.





Reynaldo Toloza se colocaba el traje de neoprene negro: chaqueta, pantalón, botas, guantes, aletas, capucha, visor. Se ajustaba al pecho el equipo de circuito cerrado oxÃgeno que no produce burbujas en la superficie y el chaleco de salvavidas oscuro y regulable, y tomaba la plancheta con brújula, reloj y profundÃmetro. Y la linterna y la bolsa con las minas explosivas, que funcionan con imán, espoletas y sistema horario.

La idea de dotar a la Armada Brasilera con una nueva arma para la guerra naval surgió con el desarrollo, todavÃa embrionario, del submarino a fines del siglo XIX y comienzo del siglo XX.Eventos históricos, como las experiencias con prototipos realizadas por LUIZ JACINTHO GOMES y EMILIO JÚLIO HESS, fueron blanco de reportajes sensacionales y de gran importancia para la época, con repercusiones en el exterior.