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viernes, 26 de abril de 2013

Ceremonia Bautismo De Fuego Del Arma Submarina Argentina


El jueves 25 de Abril, se realizó a las 1200 horas, la ceremonia conmemorativa del 31° Aniversario del BAUTISMO DE FUEGO de la FUERZA DE SUBMARINOS, la misma tuvo lugar en la Plaza de Armas Submarino SANTA FE de la Base Naval Mar del Plata.
La ceremonia fue presidida por el Señor Jefe del Estado General Mayor de la Armada Sr. Almirante (VGM) Dn. Daniel Alberto Enrique MARTIN , quien fuera tripulante del Submarino A.R.A. “SANTA FE” durante el conflicto bélico de 1982.
Participaron de la misma las Dotaciones Veteranas de Guerra de Malvinas del Submarino A.R.A. “SANTA FE, Submarino A.R.A “SAN LUIS” y de la AGRUPACION DE BUZOS TÁCTICOS, además de la totalidad del personal civil y militar dependiente del COMANDO DE LA FUERZA DE SUBMARINOS y de los destinos con asiento en el ÁREA NAVAL ATLÁNTICA.
En la ceremonia el Sr. Comandante de la Fuerza de Submarinos Capitán de Navío Dn. Gabriel Eduardo ATTIS recordó los hechos ocurridos en las Islas Georgias del Sur, y en las Islas Malvinas rescatando y resaltando los actos heroicos del personal de oficiales y suboficiales submarinistas que vivieron dicha gesta.

Por último el Sr. Jefe del Estado Mayor de la Armada se incorporó a la formación de las dotaciones veteranas, finalizando la ceremonia entonando las estrofas de la Marcha de la Armada.


Palabras del Comandante de la Fuerza de Submarinos 
Vaya difícil tarea la de hoy!!!. Hablar en esta Plaza De Armas Submarino “Santa Fe”, teniendo frente a nosotros a quienes son ejemplo a seguir y orgullo de nuestra Fuerza De Submarinos, a nuestros héroes, a las familias de los que aun siguen custodiando nuestro mar en eterna patrulla…que decir…y como empezar…

Pues bien, son los hechos producidos por estos marinos de guerra que hace 31 años zarparon hacia los confines de nuestro mar para cumplir con el deber sagrado de defender la patria hasta perder la vida, estos hechos nos convocan y a ellos me referiré primero.

El 27 de marzo de 1982 zarpaba de esta base naval, con poco pre-aviso y sin excusas del estado operativo o vejez,  el submarino “Santa Fe”, llevando a bordo una fracción de buzos tácticos, 13 de ellos con la misión de marcar la playa para el desembarco de la “Operación Rosario”. A las 03.35 hs. De aquel glorioso día y habiendo detectado actividad de defensa británica en los lugares previstos, se despliegan para cumplir la misión con la decisión de cambiar la playa; acción que salvo un gran número de vidas y llevo al éxito a la operación. Otra unidad con 8 buzos tácticos, desembarca juntos con los comandos anfibios al mando del capitán Pedro Edgardo Giachino, provocando la rendición británica, y cumpliendo la difícil consigna de hacerlo sin provocar bajas enemigas, con el caro costo de la vida del Capitán Giachino y en la misma acción, las graves heridas al Teniente Garcia Quiroga. Estos hechos marcan el “bautismo de fuego de nuestra agrupación De Buzos Tácticos”, que hoy también conmemoramos.
El “Santa Fe” regreso a Mar Del Plata el 7 de abril con el orgullo de la misión cumplida luego de recorrer más de 1600 millas. Pero este veterano navío de los años 40, fue alistado nuevamente y zarpo el 16 de abril con 20 infantes de marina para reforzar la guarnición de las Islas Georgias Del Sur con personal, víveres y armamento. La gloria esperaba por ellos…
Habiendo burlado el bloqueo ingles, el 24 de abril por la noche el submarino salio a superficie e ingreso en la Bahía Guardia Nacional para desembarcar en Grytviken a los hombres con sus pertrechos. Avanzada la madrugada comenzó a alejarse para dirigirse al punto de inmersión y continuar su operación en el área de patrulla asignada. En esa espesa madrugada, entre las nubes bajas aparecen varios helicópteros ingleses que atacan al noble Santa Fe.
En el interior del submarino se formo rápidamente una cadena de hombres para aprovisionamiento de municiones y armamento hacia el puente, donde un grupo de valientes voluntarios resistían el ataque a fuego de fusil.
De repente se vio la estela de un misil que impacto directamente contra la vela, produciéndole al valeroso cabo segundo Miguel Ángel Macías la pérdida de su pierna.
Luego de tan intenso y desproporcionado combate el Santa Fe amarra en el precario muelle de madera, donde su comandante ordeno el desembarco y se prepararon para defender el lugar, junto con el personal en tierra, mientras las tropas inglesas continuaban ocupando las islas.
El continuo fuego de bombardeo y la desproporción de medios motivaron la rendición.
Con valentía, heroísmo y espíritu de buque estos marinos de guerra asistían al bautismo de fuego de nuestra fuerza de submarinos...
La tripulación fue hecha prisionera, pero un grupo de ella, el 26 de abril, bajo órdenes y custodia inglesa, debió trasladar al Submarino Santa Fe a otra posición en la cual no interfiriese en sus maniobras. Durante esta acción el Suboficial Felix Artuso efectuó rápidos movimientos para accionar ruidosas válvulas neumáticas de la sala de control… asustado y temiendo una maniobra que hundiera la unidad, el guardia que lo custodiaba lo ultima a quemarropa.
Este movimiento del Suboficial Artuso, sumado al de algunos miembros de la tripulación sobre válvulas y mecanismos, facilitaron la libre entrada de agua y permitieron que el submarino efectuara su lenta y última inmersión  para permanecer en eterna patrulla de nuestra soberanía.
Resalto en este momento la abnegación, profesionalismo, responsabilidad y compromiso del Suboficial Artuso, que aun hoy permanece en tierras de las Islas Georgias Del Sur en custodia de nuestro territorio.
Mientras el Submarino Santa Fe escribía sus páginas de gloria, otro puñado de valientes submarinistas, también con poco preaviso, efectuaba el rápido alistamiento del Submarino San Luís, para que finalmente zarpara el 11 de abril, a enfrentar a la fuerza antisubmarina de la nato, con su capacidad operativa limitada, pero con bravos marinos de guerra abordo.

Durante casi 40 dias de campaña, las Areas De Patrulla Enriqueta Y Maria fueron testigo del temple y coraje de sus tripulantes. El 1ro de mayo, luego de detectar, clasificar y aproximarse, ataco un contacto de hélices pesadas  escoltado por otras unidades británicas. El blanco no fue alcanzado por los torpedos debido a una falla en el material y equipos y como contrapartida, durante más de 20 horas el San Luis fue atacado y hostigado por unidades navales y aeronavales británicas, hasta lograr una exitosa evasión.
En este escenario hostil, con fallas y averías, el 10 de mayo se vuelven a detectar unidades de superficie enemigas, las cuales son atacadas con torpedos en modo  emergencia  pues el sistema de armas continuaba averiado; al igual que la primera vez el arma no alcanzo sus blancos y el submarino sufre nuevamente el ataque enemigo, provocando otra exitosa evasión.

En este momento no puedo dejar de mencionar, recordar y rendir homenaje a otros submarinistas que a bordo del Crucero Belgrano ofrendaban su vida, cumpliendo el deber de servir a la patria: Suboficial Primero Luis Gallo, Suboficiales Segundos Jose Dante Faur Y Cesar Alvarez.
Ahora bien….. No solo los tripulantes realizaron el alistamiento de sus unidades, en tierra hubo y hay una necesaria y sacrificada cadena logística  de apoyo y reparaciones que componen militares y civiles. Vaya aquí también el sincero homenaje a todos ellos, en la persona del Agente Civil Eduardo Lopez quien murió en un desafortunado accidente ocurrido en pleno alistamiento.

Hasta aquí los hechos, la historia escrita con sangre por estos valientes marinos de guerra. 
Hombres, submarinistas apiñados en la vela de un submarino, repeliendo con fusiles el ataque de helicópteros, 35 hombres bajo gélidas aguas atacando unidades más poderosas, buzos tácticos incursionando desde el mar en la fría noche del 1ro de abril en Malvinas… que los impulso a hacer esto?
Sencillamente la convicción, el juramento de defender la patria hasta perder la vida, esto hace distinta esta profesión que abrazaron…. Que abrazamos… la hace distinta de cualquier otro trabajo.

Hace poco mas de 30 días asumí el Comando De La Fuerza De Submarinos y pocos días después les daba a todos mis subordinados mi directiva  de conducción en reunión con todo el personal. Luego de decirles que disfruten esta profesión, en la cual nadie nos obliga a estar, les  mencione que de nada sirve quejarse por lo que no se puede o no se tiene, que debemos ser artífices de este presente y constructores del futuro con lo que tenemos, pues bien señores este puñado de héroes son el fiel ejemplo a seguir, ellos ante todas las contrariedades y obstáculos encontraron el camino y nada pudo doblegar su espíritu combativo.

Pongamos el máximo esfuerzo, la máxima dedicación, el máximo compromiso para ser dignos sucesores de estos héroes parados frente a nosotros, de manera que cuando el destino nos llame a las armas seamos verdaderos herederos de quienes llevaron el honor de nuestra nación a lo más alto.
Finalmente deseo invocar la protección celestial de nuestra patrona, la Virgen Stella Maris, para todo el personal submarinista, buzos tácticos y nuestras familias, que ilumine nuestro camino y nos conceda el valor para el cumplimiento integral de nuestro deber.
Fuente: Gacetilla de Prensa COFS
Fotos: Gentileza Dn Angel Torrez, Submarinista.








martes, 23 de abril de 2013

Conferencias: Operaciones Submarinas Argentinas en Malvinas


Con motivo de cumplirse el 31º Aniversario del Bautismo de Fuego de la Fuerza de Submarinos, el próximo Miércoles 24, a partir de las 15:00 hs, en el Museo de la Fuerza de Submarinos se dictarán las conferencias sobre la actuación de la Agrupación Buzos Tácticos en la Operación Rosario y el Jueves 25, a partir de las 17:00 hs, se expondrá sobre las operaciones de los Submarinos A.R.A. “Santa Fe” y ARA “San Luis” durante el conflicto de 1982.

Las conferencias estarán a cargo de quien fuera comandante del Submarino ARA Santa Fe, Capitán de Corbeta (RE) Horacio Alberto Bicain; del Comandante del Submarino ARA San Luis, Capitán de Navío (RE) Fernando Azcueta y por el entonces Jefe de Comunicaciones del Submarino ARA “SAN LUIS” Contraalmirante (RE) Alejandro Guillermo MAEGLI y representando a la Agrupación de Buzos Tácticos disertarán veteranos que participaron de la toma de las Islas.

El Museo de la Fuerza de Submarinos se encuentra en la Escollera Norte, durante esos días el acceso al museo y a las conferencias será gratuito, recordando que los concurrentes podrán visitar además la muestra permanente del Museo que se encontrará abierto desde las 9:00 hs.




TN Sergio Esteban Donadio
Jefe De Prensa 
Comando de la Fuerza de Submarinos

sábado, 6 de abril de 2013

Submarino San Luís: De Mar del Plata a la Guerra


El conflicto bélico del Atlántico Sur de 1982 representa un hito en la historia argentina contemporánea. También en la de nuestra ciudad. En aquellos días de guerra, Mar del Plata tendría una activa participación. Cientos de hombres partirían hacia el sur a cumplir distintas misiones. Muchas de esas historias han sido poco publicitadas. Una de ellas tuvo como protagonista al submarino ARA San Luís.
La tripulación del buque estaba compuesta por 35 marinos, comandados por el Capitán de Fragata Fernando Azcueta. La experiencia bélica del San Luís comenzó el 11 de abril, cuando recibió la orden de partir desde Mar del Plata hacia el sur. En esos momentos la flota inglesa, integrada por más de cien barcos, se dirigía hacia el Atlántico Sur con el objetivo de retomar el control de las islas recientemente recuperadas por la Argentina.

Rumbo a la Guerra

Articulo Diario La Capital MDP
Durante la travesía se produjo la avería de la computadora control tiro. Lo cual era una limitación, que resultaría determinante, en el uso de armas. Pese a estas deficiencias, a finales de Abril, el San Luís ingresó en zona de guerra.
En la madrugada del 1 de Mayo, poco después de las 4 de la mañana, se produjo el primer ataque aéreo por parte de Gran Bretaña a las posiciones argentinas en Malvinas. La guerra real había comenzado.
 El San Luís, iba a tener su bautismo de fuego ese día. Encontrándose al norte de las islas Malvinas, en cercanía del estrecho de San Carlos, los sonaristas detectaron un destructor británico. Cuando el blanco estuvo a distancia de tiro, el comandante Azcueta dispuso el lanzamiento del torpedo. Debido a la rotura de la computadora de control tiro, debieron efectuar el ataque sobre la base de cálculos manuales. Minutos después del lanzamiento, hubo evidencias de que no se había logrado dar en el blanco. Producido el primer ataque, la respuesta británica fue instantánea. El San Luís fue atacado por las fuerzas antisubmarinas inglesas, buques de superficie y helicópteros.

Uno de los tripulantes, Rafael Guaraz, en su diario personal, escribió:

“…creo que el día 1 de Mayo de 1982 quedará grabado en mi mente y en la de todos los que estamos aquí como el día mas largo, angustioso, infeliz y desesperado de todos los vividos hasta ahora.
Nunca yo, hasta ahora, me sentí tan cerca del fin como ayer…esta cacería duró todo el día y se prolongó hasta la madrugada de hoy (2 de Mayo)”.

Otro tripulante, “Tito” Rocha, recuerda ese encuentro cercano en su diario:

“… Creo que el día de ayer no se borrará nunca de nuestras mentes. Fue fatal. Tuvimos nuestro primer encuentro en combate real con el enemigo. Todo comenzó a las 8 de la mañana del 1 de mayo. Atacamos fallidamente y ellos nos descubrieron. Y no nos dejaron todo el día. Recién a las 2 de la mañana del día de hoy pudimos eludirlos. Nos torpedearon… pero gracias a Dios logramos eludir el torpedo. Y luego nos tiraron bombas que…no dieron en el blanco y hoy nos siguen buscando. Ojala que no nos encuentren. Lo que pasamos ayer es algo insufrible…”

Desde el Fondo

Una de las ventajas que tuvo el San Luís para evitar ser atrapado por los buques ingleses fue que éstos estaban preparados para operar en el Mar del Norte, con esos mismos sonares vinieron a operar al Atlántico Sur, de menor profundidad y con fondo de piedra. Al poner sus sonares, los barcos británicos recibían “rebotes”. En más de una oportunidad, el submarino argentino pudo contrarrestar el ataque inglés asentándose sobre el fondo marino.
Luego del hundimiento del Belgrano, la flota argentina optó por alejarse definitivamente del combate. Tal decisión, fue justificada por el comandante Gualter Allara, debido a que no habría podido contrarrestar ni neutralizar la amenaza que representaban los submarinos nucleares enemigos. Solo un buque de guerra de la Armada Argentina permaneció en aguas malvinenses, el submarino ARA San Luís. Estuvieron solos contra todos. El 8 y 11 de Mayo, efectuó nuevos ataques contra la flota británica sin embargo el sistema de armas volvió a fallar.
 Finalmente, se le ordenó volver.
El San Luís estuvo 39 días en patrulla de guerra. La decisión del capitán Azcueta, de atacar a la flota británica pese a las limitaciones de su buque, causó gran preocupación entre las autoridades navales inglesas, lo que provocó el gasto de una gran cantidad de armas antisubmarinas. Pese a fallar en sus ataques, el submarino argentino resultó una seria amenaza que el moderno equipo inglés no pudo atrapar.


Por Pablo Javier Melara
Fuente: Diario La Capital de Mar del Plata
Domingo 31 de marzo de 2013

NdR: Agradecemos al Sr. Profesor de Historia Pablo Javier Melara por facilitarnos este material.

martes, 2 de abril de 2013

Una Maniobra, un recuerdo, un agradecimiento

 Cabo Damian Washington Riveros
En aquella noche del 1 de Mayo, el submarino comenzó a recibir un duro ataque de helicópteros antisubmarinos y de los buques de superficie ingleses, en un determinado momento, el operador sonar (sonarista) Suboficial Errecalde exclamo TORPEDO EN EL AGUA EN ACERCAMIENTO!!!, independientemente del impacto emocional que nos produjo el aviso, todos cubrimos nuestros puestos de combate con la rapidez que requería la circunstancia.
El Comandante ordena “toda maquina adelante” y caer a babor, se realizo la maniobra para evadir al torpedo. Mientras tanto el operador del eyector de señales, Cabo Principal González, lanzaba los artefactos productores de burbujas para distraer y desorientar al torpedo. En un momento el Comandante ordena para maquinas (el buque desarrollo una velocidad superior a los 20 Ns) y “asentar” en el fondo.
Cuando disminuye la velocidad (aproximadamente 6 Ns) tocamos en el fondo del mar con la proa, pero el buque comenzó a elevarse nuevamente, en el momento del “toque” un tripulante, un personaje querible, el Cabo Damian Washington Riveros (cariñosamente llamado “PITI”) sin orden alguna e iluminado por Dios, hizo que en el preciso momento del impacto en el fondo, abriera las válvulas de compenso de los tanque de torpedos de proa, produciendo la inundación de ellos. Esto motivo que el submarino se pusiera “pesado” de proa produciendo una serie de 4 o 5 rebotes en el fondo marino, evitando la segura avería en la hélice y timones. Si esto sucedía, de allí abajo nunca hubiéramos salido. así que... PITI RIVERO, un abrazo y gracias donde quieras que estés, nos salvaste la vida.

ALBERTO POSKIN
VGM Suboficial Segundo (RE)
Ex Tripulante Submarino “SAN LUIS” 1982

sábado, 16 de febrero de 2013

Submarino "San Luis" de la Armada Argentina: ¿reparación o desguace?



El diputado nacional de UNIR Alberto Asseff ha reclamado al Poder Ejecutivo Nacional que, por mediación del Ministerio de Defensa, se informe a la Cámara de Diputados de la Nación acerca del estado actual del submarino "San Luis" y principalmente se comunique si se halla en reparación o en desguace. Es el único submarino de la clase 209 en el mundo, hoy fuera de servicio y sin futuro claro. El diputado señaló que también se requiere información sobre las previsiones en materia de la flota de submarinos y específicamente cuántas horas/año de navegación están planeadas para ese tipo de buques.

En relación al reciente hundimiento de la Fragata Santísima Trinidad, Asseff puntualizó que “el Gobierno nacional que tanto habla de soberanía, se mantiene impávido ante la pérdida de un buque, arrumbado, gradualmente destruido, en lugar de navegar el Mar Argentino”.

El hecho se sumaba a la rotura del "Canal Beagle", que debía llevar combustible desde el puerto de La Plata hasta Ushuaia, como parte de la campaña hacia la Antártida y que, tras sufrir un problema en el eje de hélice, terminó fondeado frente a Bahía Blanca. El incidente de este buque es uno más en la sucesión de inconvenientes sufridos en los últimos meses por los barcos militares de la Armada argentina, como la rotura de las corbetas clase Meko 140, por las que fueron sacadas de servicio, y la "Espora", que estuvo inmóvil en Sudáfrica durante 3 meses para ser reparada.

http://www.defensa.com (Luis Piñeiro, corresponsal en Argentina)

lunes, 11 de febrero de 2013

Operaciones Edipo: Los submarinos que no debían llegar a Malvinas.


Corrían los últimos días de marzo de 1982, cuando fue detectado un submarino nuclear en los accesos noroccidentales (el área marítima al noroeste de Escocia).
Posiblemente el sistema SOSUS (Sound Surveillance System – el sistema de hidrófonos en el lecho marino, operados por la OTAN para la detección de submarinos) haya dado la alerta inicial acerca de un intruso que pasaba la brecha Groenlandia – Islandia – Reino Unido (el “GIUK gap”) y se introducía en el Océano Atlántico, para luego virar con rumbo sur.


Junio 1982, otro submarino soviético clase Victor, el HMS Superb y la probable interceptación del primero en el “Área de Búsqueda Bravo”. El banco Rockall se encuentra al oeste del área “Bravo” La carta sirve para ilustrar la zona de operaciones (HMS Courageous Association)

El HMS Superb (comandante James Perowne), un submarino nuclear de ataque clase Swiftsure, era el buque de alerta, encargado de lidiar con sumergidos incursores en aguas británicas. El 26 de marzo había arribado a Gibraltar, donde estaba programado permaneciera cinco días, como un parate de las ejercitaciones que estaba desarrollando (especialmente colaborando con los simulacros de guerra antisubmarina) en el marco de “Springtrain 82”
“Un submarino soviético está tratando de colarse en nuestra área de ejercicio norte”, se le informó a la tripulación, que tuvo que cancelar apresuradamente sus reservas en hoteles del área. Horas más tarde, el Superb zarpaba de Gibraltar.
Desde allí, puso rumbo al norte, hacia el Banco Rockall. Ajeno a la crisis que se agravaba en las islas Georgias.
Sin embargo, la partida del Superb fue observada por un periodista de la cadena ITN, llegando este a la errada conclusión que el submarino se dirigiría al sur, para influir en los sucesos que allí se desarrollaban. 
Luego, es conocido que la noticia no fue desmentida por el gobierno británico, precipitando el inicio de la argentina “Operación Rosario”, la recuperación de Malvinas (en tanto se consideraba que, con un submarino nuclear en zona, el desembarco resultaría imposible).
* * *
“Tenemos un problema ruso”. Roger Lane-Nott, comandante del HMS Splendid (un gemelo del Superb), se sorprendió ligeramente al escuchar la noticia, apenas había puesto un pie en la Sala de Operaciones.
Otro submarino había sido detectado en los accesos noroccidentales.
Las órdenes para el HMS Splendid eran las de zarpar de inmediato desde la base de Faslane, en el Firth de Clyde, encontrar al enemigo y seguirlo subrepticiamente.
Dos de los siete submarinos nucleares británicos de ataque disponibles se preparaban para la interceptación. No resultaba cómodo para la Royal Navy tener un intruso tan cerca de algunas de sus principales bases navales.
Poco tiempo después, el incómodo visitante había sido encontrado por el HMS Splendid y, se estimó interpretando su firma acústica, que se trataba de un submarino soviético clase OTAN Victor III (Proyecto 671RTM). 
Nuclear y de ataque, hacía poco tiempo había sido introducido en la flota roja, constituyendo uno de los orgullos de su servicio silencioso.
Sin embargo, el 29 de marzo, en horas de la tarde, una emisión captada en VLF obligó a Lane-Nott a ir a profundidad periscopio, para tomar una comunicación en código, que le informaba de la escalada en el Atlántico Sur y la necesidad de volver a puerto, a avituallarse para un despliegue operacional hacia aguas de Malvinas.
Con alguna molestia, el HMS Splendid tuvo que abandonar la persecución de este contacto, al que su comandante consideraba como “particularmente dificultoso” y volver a Faslane.
Sería tarea de otros medios, pero principalmente de la Royal Air Force (RAF), retomar la cacería.
* * *
No era el primer intruso al que debían perseguir los Nimrod Mk.2 que operaban desde Kinloss y St Mawgan, enmarcados en el Grupo 18 de la RAF. De hecho, este era la séptima “Operación Edipo” (Oedipus Operation) que se programaba; por cierto, mucho más interesante para las tripulaciones que las habituales misiones de la “Operación Tapicería” (Tapestry Operation), de control de buques pesqueros.
Según doctrina, en interminables vuelos, los grandes cuatrimotores especializados en guerra antisubmarina comenzaron a sembrar barreras de sonoboyas pasivas omnidireccionales (LOFAR) que interceptaban la derrota proyectada del incursor.
El primero de abril la búsqueda dio sus frutos, obteniéndose un contacto sólido en horas de la madrugada y, sumando más boyas LOFAR y también DIFAR (direccionales) se consideró que podría tratarse del mismo submarino acechado por el HMS Splendid.
A las 9 de la mañana, cuando otro Nimrod había tomado la posta monitoreando el campo de sonoboyas, el incursor expuso brevemente la vela, elevándose la categoría del contacto a CERTSUB y aprovechando la tripulación de patrulla para tomar una fotografía del submarino.

 Fotografía tomada el 1º de abril 1982, a las 0952z, en posición 55º 50`N 09º 00`O del submarino soviético identificado como clase OTAN Victor III (HQ Group 18 RAF)

El submarino, desde entonces y conociéndose detectado, puso rumbo norte, manteniéndose en la isobata de 500 brazas. En horas vespertinas el contacto se perdió definitivamente, no pudiendo ser retomado por ninguno de los tres vuelos posteriores. 
Cabe hacer notar que la aparición del intruso coincidió con la llegada a las Islas Hébridas (a unas 100 millas náuticas al noroeste de donde se obtuvo la fotografía) de un buque de inteligencia soviética de la clase Primorye, el Zaporozhye (CER-501) de 4.500 toneladas de desplazamiento y cargo del Capitán de Primera Clase P. Zyryanov
El Zaporozhye, razonablemente, habría monitoreado toda la actividad de la defensa antisubmarina británica, así como ambos buques soviéticos deberían haber registrado la zarpada del ya reabastecido HMS Splendid hacia aguas de Malvinas, hecho ocurrido el mismo día 1º de abril.

 El buque espía soviético Zaporozhye, camino al Atlántico Norte, a principios de 1982 (Autor desconocido)

Es innegable que el submarino soviético se encontraba en inmejorables condiciones para seguir al HMS Splendid rumbo al Atlántico meridional. No hay constancias que así lo hiciera, pero es un interesante dato el que el buque espía soviético efectivamente acompañó a la flota británica con rumbo sur. 
A todo evento, el conflicto ni se había desatado y ya un submarino soviético merodeaba cerca de medios navales que navegaban hacia las islas.
Por otra parte ¿Fue casualidad que los soviéticos se encontraran allí en dichas fechas? ¿Sabían algo de lo que ocurriría días después, y la necesaria actividad de los submarinos británicos?
* * *
Dos semanas después, fue detectado otro incursor, un submarino nuclear soviético posiblemente de la clase OTAN Charlie (Proyecto 670), que navegaba al oeste de las Islas Británicas y con rumbo sur. 
El contacto inicial había sido del HMS Superb (que no había regresado a puerto desde que zarpara de Gibraltar), que pasó la posta a los Nimrod de la RAF.
El Superb se dirigió a puerto, bromeando su tripulación que ingresaría como el HMS Surprise (sorpresa): al fin de cuentas, la prensa mundial lo consideraba en aguas de Malvinas.
Con la crisis de Malvinas en apogeo, se tuvo especial consideración a este merodeador, a los fines de controlar que no se dirigiera al sur (donde podría afectar las operaciones británicas) o, por lo menos, conseguir mantener actualizada su posición en forma permanente.
Se llevaron, entonces, a cabo 7 misiones “Edipo/8” (entre los días 14 y 15 de abril) donde los Nimrod desarrollaron tácticas antisubmarinas, hasta que el seguimiento fue pasado en “caliente” (sin haber perdido jamás el contacto) a los P-3C Orion de la U.S. Navy.

 Extraña compañía en la Armada India. El INS Viraat (ex portaaviones británico HMS Hermes) y el INS Chakra (ex K 43 soviético), un submarino clase Charlie. (Autor desconocido)

La presencia del Charlie y el rumbo que llevaba reavivó la discusión acerca de la posibilidad que medios soviéticos se vieran involucrados en las operaciones de combate. 
El mismo 15 de abril a la tarde (mientras el submarino era ploteado minuciosamente), se llevó a cabo una reunión de ministros del gabinete británico, donde se discutió acerca de las reglas de empeñamiento para la “Operación Paraquet” (el ataque a Georgias del Sur) y se discutió brevemente acerca de la posibilidad de interferencia por fuerzas comunistas.
En horas de la noche, el Foreign and Commonwealth Office (equivalente al Ministerio de Relaciones Exteriores), consideró

 “sería prudente acercarse a Moscú para alertarlos de mantener sus buques de superficie y submarinos bien lejos del Atlántico Sur, y de la Zona de Exclusión Marítima en particular, a los fines de minimizar el riesgo de encuentros fortuitos en cualquier acción naval que sea necesaria”

En tanto ello, se envió inmediatamente un telegrama cifrado el embajador británico en la Unión Soviética (Sir Curtis Keeble), solicitando se le comunique textualmente al gobierno de la Unión Soviética que

 “El Gobierno de Su Majestad expresa su deseo que el gobierno soviético tome las medidas necesarias respecto sus navíos en el área sudatlántica, y tome las precauciones del caso, manteniéndolos alejados, a los fines de evitar errores, accidentes o malinterpretaciones”

El día 17, el mensaje fue pasado telefónicamente a las autoridades moscovitas, que no realizaron ninguna manifestación al respecto (solamente dieron un “recibido”), pero aprovecharon para refrendar su posición contra lo que consideraban una guerra de agresión británica.
En todo caso, la tensión se diluyó el a la mañana del día siguiente, cuando un avión norteamericano Orion operando desde Rota (España) confirmó que el submarino, finalmente, había ingresado por el Estrecho de Gibraltar al Mediterráneo. 

 Un P-3C del VP-23 (U.S. Navy), volando desde Rota (España), es fotografiado sobrevolando un submarino soviético clase Juliett., el 1º de septiembre de 1982. A principios de los `80 era común que los soviéticos operaran un Juliett en el Mediterráneo la mayor parte del año (DoD)

Quizá porque era su misión original, o quizá porque los soviéticos reconsideraron su posición a la luz de lo informado por el embajador británico.
* * *
Pocas horas más tarde, un vigía del buque auxiliar RFA Olmeda, en las costas de la Isla Ascensión juntamente con gran parte de la flota, creyó ver un periscopio, generándose gran alarma.
Y los fantasma soviéticos comenzaron a materializarse nuevamente.

Bibliografía.
Amendolara, Alejandro “El submarino fantasma”, en Revista "Manual de Informaciones", N°2, Vol. LI, abril de 2009.
Coleman, Ian “Nimrod operations in the Cold War”, en Journal 33 Royal Air Force Historical Society, Northmoor, 2005.
Freedman, Lawrence “The official history of the Falklands campaign”, Tomos I y II, Routledge, Londres, 2005.
G.A. Chesworth, G. A., Vice Mariscal del Aire (RAF) “Libro de Operaciones del Grupo 18 Royal Air Force”, National Archives, legajo AIR 25/1908.
Imperial War Museum “Lane-Nott, Roger – IWM Interview”, número de catálogo 17274, cassette 3.
Perowne, James “The submarine and the operational level”, en The Naval Review, Vol 84, nº3, Julio 1996.
Ring, Jim “We come Unseen. The Untold Story of Britain’s Cold War Submariners”, John Murray Ed, Londres, 2001.
Varios, “Presence of Soviet shipping in area of Falkland Islands”, National Archives, legajo FCO 7/4507.

El autor.
Mariano Pablo Sciaroni es Abogado y Magister en Estrategia y Geopolítica. Escribió “Malvinas – Tras los Submarinos Ingleses, así como numerosos artículos sobre temas navales y de Malvinas.
Para contacto con el autor: marcantilan@yahoo.com.ar

sábado, 29 de septiembre de 2012

Actuación De La Flota De Mar En El Conflicto Del Atlantico Sur


“Guardianes de nuestro mar”, oleo sobre tela 80x40 cm del artista aeronáutico y marinista Carlos A. García, 2009.


Por el Capitán de Fragata VGM (R ) Enrique A. Fortini
La existencia de comentarios, a veces solo producto de opiniones circunstanciales  y/o carentes de la necesaria información fidedigna, con referencia a un supuesto desempeño insatisfactorio de la Flota de Mar en el conflicto del Atlántico Sur, expresados por personas inteligentes y honorables, me invitan a comentar mi experiencia personal como Veterano de Guerra de Malvinas (VGM), habiendo sido tripulante del alistado portaaviones argentino ARA”25 de Mayo” por aquellos días. 
Porque si bien comprendo la expectativa que genera en el imaginario colectivo, se trate de ex combatientes o no, la imagen histórica de una batalla naval decisoria, no comparto  como profesional del mar, la posibilidad de un hecho con esas características o similitudes. Ello, junto con algunos otros conceptos, no vivenciados, sino incorporados a través de la lectura durante los 30 años posteriores, algunas conversaciones y documentos a los que he tenido la oportunidad de acceder en la argentina y en el exterior, me ilustra para comentar mis experiencias y conclusiones, con el fin exclusivo de enriquecer los conocimientos de mis compatriotas en este tema de trascendente vigencia, como son las Islas Malvinas, Georgias, Sándwich, Orcadas, Shetland del Sur, y la Antártida, o sea todo el océano Atlántico Sur, motivo de la disputa. 
El 30 de abril de 1982, por orden del Sr. Comandante de la FT 79 (Flota de Mar) Contraalmirante Gualter Allara, se intensificaron los vuelos desde el portaaviones argentino “25 de Mayo”. Vuelos de búsqueda de la Fuerza de Tareas Inglesa que por inteligencia se sabía próxima: como consecuencia se programaron tres misiones para los aviones S2E Tracker, de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina: 06:55 h TN Ferrer- TC Cornejo- SS Raimondo- CI Condori, quienes obtuvieron un contacto MAE, luego  a, 09:02 h TN Garavaglia- TF Álvarez- SS Lencina- CP Paulinkas, quienes obtuvieron otro contacto MAE fuerte, y el tercero a, 18:39 h el CC Skare- TN Sgueglia- SS Lencina- CI Cufre, quienes detectaron por MAE la aproximación de una FTRU (Fuerza de Tareas del Reino Unido) materializada por la detección de variados contactos MAE de bajas RPM, y también en frecuencias VHF y UHF, y más tarde se detectan 2 blancos grandes y 6 medianos. 
El 1° de mayo habiéndose iniciado las hostilidades, se ordena mantener actualizada la posición, disponiéndose la realización de otras 3 misiones  para la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina: 07:23 h CC Covarrubias- TF Ottogalli- SS Vallejos- CI Condori recibiendo fuertes señales MAE y a las 12:45 h CC Dabini- TC Bazán- SS Lencina- CP Paulinkas, donde se detecto por Radar un GTRU (6 medianos y 1 grande, y aproximadamente a 10 millas una flota de 10 pesqueros –URSS- al sudoeste del núcleo), durante la noche se ordeno mantener la detección en contacto, a las 21:00 h el CC Goitia- TF Marinsalta- SS Lencina- CI Conde, detecta 1 grande y 3 medianos recibiendo fuerte interferencia MAE que lo obliga a regresar a las 01:10 del día 2 de mayo, (en esta acción el GT 79.1, nuestra fuerza, es detectada a su vez por el GTRU, ambos Grupos separados por aproximadamente 200 millas). 
El contraalmirante Allara, a bordo del portaaviones, ordena lanzar un ataque con 4 aviones A4Q (1 en reserva, 1 tanquero y 4 configurados con 3 bombas cada uno) al GTRU, que serian catapultados en el crepúsculo del día 2 y guiados por dos Tracker, y dispone que la División Corbetas (ARA ”Granville”,”Drummond” y “Guerrico”) se destaque y se empeñe a continuación, en un combate misilístico de superficie. Ya iniciado el despliegue y al no poderse realizar el ataque aeronaval por falta de condiciones meteorológicas y limitaciones técnicas para el portaaviones, se suspende el ataque general de los dos grupos (Portaaviones y Corbetas), y se ordena posicionarse en aguas menos profundas, en espera de otra oportunidad y un poco más en resguardo del muy posible ataque de los submarinos ingleses. 
Mientras tanto, antes de estas acciones, precisamente en la mañana del día 30, el Reino Unido de la Gran Bretaña decidió cambiar sus reglas de empeñamiento (gestión política), para poder atacar al portaaviones argentino fuera de la auto impuesta Zona de Exclusión y en donde se lo encontrara (constituía el blanco prioritario y a quien estaban afanosamente buscando y listos a atacar con 2 submarinos nucleares HMSub “Spartan” y HMSub “Splendid”, los más modernos de su flota), luego 2 días más tarde y ante una situación táctica de alternativa favorable, cambian nuevamente las reglas de empeñamiento,  por segunda vez, para poder atacar, en esta oportunidad, a los buques de guerra argentinos fuera de la Zona de Exclusión (crucero liviano “Gral. Belgrano” y destructores “Bouchard” y “Piedra Buena”, que ya estaban detectados por el sonar remolcado del submarino “Conqueror”, al ser informada su presencia por el gobierno chileno) quedando autorizado este procedimiento durante la mañana del día 2 de mayo y atacándolos por la tarde, con el resultado conocido. 
En total transcurrieron 48 horas de intensas maniobras navales,  donde la búsqueda del enemigo correspondió a nuestra iniciativa, para establecer un combate entre 2 Grupos de Tareas con portaaviones. Fue evidente que la flota inglesa una vez detectadas las naves argentinas, iba a continuar maniobrando en alejamiento de nuestras fuerzas y que no iba a empeñar bajo ningún concepto a sus portaaviones, debían asegurarse el dominio del mar primero, no solo su negación, y luego su control, mediante el torpedeamiento submarino preferiblemente, de las unidades navales argentinas, para recién después aferrarse en una operación anfibia, para lo cual resguardaban su más débil capacidad, la aérea, sus portaaviones, y desplegaron en total 5 submarinos nucleares de ataque, y una variedad de satélites y vuelos espías U-2 (de los EE.UU.) para concretar su objetivo. 
Como comentario adjunto, con mucha anticipación el Comité Militar Argentino, presidido por el Comandante del Estado Mayor Conjunto, Vicealmirante Carlos Suarez del Cerro, había asesorado convenientemente y en oportunidad a la Junta Militar sobre la “imposibilidad de realizar la Operación Rosario, de existir la presencia de un solo submarino nuclear de ataque en la zona”, por esta razón, ante el anuncio ingles del envío de un submarino nuclear durante la escalada inglesa en Georgias del Sur se recurrió, coyunturalmente, a la operación de recuperación, en forma urgente, de las Islas Malvinas y Georgias, 2 y 3 de abril, y también se estableció que una vez cumplida la misión la Brigada de Infantería de Marina, la fuerza militar más importante que desembarco el 2 de abril, se reembarcara el mismísimo 3 de abril, quedando como consecuencia en las islas una fuerza militar mínima. Estaba claro que el espíritu no era el de reconquistar las islas para mantenerse con ellas, sino para que Inglaterra se sentara en la mesa de las negociaciones, cuestión ésta también, claramente percibida por el gobierno inglés y el gobierno de los EE.UU.
Volviendo al portaaviones, el 2 de mayo a las 05:28 h se catapultó al TN Cal- TF Sanguinetti- SS Vallejos- CI Condori, se sobrevoló una flota pesquera de bandera polaca, y a la tarde, a las 14:35 h, al TN Fortini- TN Sgueglia- SS Lencina- CP Paulinkas se detecto (constituyendo ésta la ultima detección flota contra flota) por MAE, al GTRU en franco arrumbamiento de alejamiento, haciendo imposible en función a la distancia existente y a las velocidades relativas, entrar en distancia de ataque. Es decir que desde el día  30 de Abril hasta el 2 de mayo, el portaaviones ARA “25 de Mayo” con su Grupo Aeronaval Embarcado (GAE) y sus escoltas, junto al GT de la División Corbetas, buscaron la aproximación a la Fuerza de Tareas inglesa para el ataque aeronaval, naval de superficie y submarino que se concreta, exponiéndose asimismo al ataque submarino, aéreo y de superficie del oponente, en la creencia que la flota enemiga se encontraba aferrada en una operación de desembarco en las Islas Malvinas. 
En contrapartida a esta actitud de la flota argentina, se producen las siguientes acciones de combate por parte de la flota inglesa: desde el 1° de mayo, el ataque aéreo y de superficie a las fuerzas destacadas en las islas. El ataque con 6 aviones Sea Harriers, a las 06:00 h del 2 de mayo, a la posición en que fue detectado nuestro portaaviones y su grupo por el explorador aéreo ingles durante esa madruga, y donde ahora se encontraba la flota pesquera –URSS- antes referida. Mientras tanto el submarino HMS “Conqueror” mantenía el contacto con el crucero “General Belgrano”, esperando de Londres la orden para atacarlo, que a la tarde finalmente torpedea.
Recién comenzada la jornada del 3 de mayo, ya hundido el crucero Gral. Belgrano, 2 helicópteros atacan con misiles al aviso ARA “Alférez Sobral”, pero el Portaaviones “25 de Mayo” mediante su Grupo Aeronaval Embarcado (GAE) se impone a las persecuciones de los submarinos nucleares de ataque, alertados de nuestra posición en la madrugada del día 2: HMSub “Splendid” en primer lugar, desde el 30 de abril al 5 de mayo y el HMSub “Spartan”, desde el 6 hasta el 10 de mayo (cuando el primero fue relevado por averías). De la siguiente manera: el “Splendid” fue  detectado el 3 de mayo por la mañana por el MAE del Destructor “Santísima Trinidad” y es destacado un helicóptero Sea King del portaaviones, quien lo confirma con su sonar activo, que lo obliga a perder el contacto, luego en la madrugada del 4 de mayo el “Splendid” es obligado a abandonar otra vez el contacto obtenido de nuestra fuerza, por la aproximación del avión Tracker del TN Membrana- TF Ottogalli- CP Paulinkas- CI Condori, y cuando lo retoma, es seducido por el transporte ELMA “Formosa” que estaba regresando de Malvinas, al que persigue e identifica pero no ataca, para no delatar su posición, e intentar retomar nuevamente el contacto del portaaviones el día 5, su blanco prioritario. 
Es presuntamente este submarino el atacado en 2 oportunidades por torpedos de los aviones Tracker apoyados por helicópteros Sea King, siendo a partir de allí reemplazado por su gemelo, el “Spartan”, que a su vez tampoco alcanza a atacar al Portaaviones. El “Spartan” es visualizado por un avión Fokker F-27 de la FAA el día 6 de mayo, buscado por helicópteros Sea King y aviones Tracker del GAE, atacado con bombas antisubmarinas en 2 oportunidades, el 6 y el 7 de mayo, y continuando con las acciones antisubmarinas hasta el día 10 de mayo, fecha en que el portaaviones alcanza puerto. 
Mientras tanto el “Splendid” se retiraba con velocidad reducida a la zona de reparaciones y logística inglesa, para recibir repuestos vía aérea en tres oportunidades, (el HMSub “Splendid” arribo a la zona de reparaciones el 9 y la abandono el 13 de mayo, debiendo no obstante y por esas fallas, regresar a Inglaterra a fines del mismo mes de mayo). 
Todas las unidades de la Flota de Mar a excepción del Portaviones y un Submarino, el ARA “Salta” en reparaciones, continuaron operando hasta la finalización del conflicto, tema que fue analizado por todos los organismos oficiales pertinentes y marinas de países rectores, coincidiendo en lo adecuado de las estrategias utilizadas y acciones militares adoptadas. Simultáneamente se realizo el salvamento de náufragos más exitoso de la historia de las batallas navales, el de los tripulantes del crucero liviano ARA “Gral. Belgrano”.
Cabe agregar que la  Armada de la República Argentina continuó con sus operaciones sobre el mar, negándole a la Fuerza de Tareas del Reino Unido  el control total del mismo, a pesar de haber perdido su dominio. Obligo a la Fuerza de Tareas Británica a redesplegarse en reiteradas oportunidades ante la posible utilización de sus medios. La Fuerza de Tareas inglesa logro el control del mar y del aire solo en forma parcial, para poder efectivizar su operación anfibia sobre territorio malvinense a partir del 21 de mayo. 

La Armada Argentina se empeñó, atacó a la Fuerza de Tareas Inglesa y sufrió la pérdida de 393 hombres (el 61% del total de las bajas argentinas), el hundimiento de 6 buques bajo sus órdenes, (Crucero ARA “General Belgrano”, Transporte ARA “Buen Suceso”, Transporte ARA “Islas de los Estados”, Transporte ELMA “Rio Carcarañá”, Patrullero PNA “Rio Iguazú” y Pesquero “Narwal”) y un Submarino, el ARA “Santa Fe”; la pérdida de 12 aviones (3 A-4Q, 5 MC-33, 4 T-34C) y 2 helicópteros (1 AI03 y 1 WG-13). Como así también fue la responsable de las mayores pérdidas materiales ocasionadas al enemigo durante toda la guerra. 
Simultáneamente mantuvo su capacidad disuasoria en el ámbito regional intacta, siendo válido recordar las maniobras que la Flota Chilena realizaba por aquellos días. Cabe mencionar que la batalla por la posesión de las Islas Malvinas se perdió, no obstante haberse cumplido sobradamente con el objetivo militar de: “recuperarlas y mantenerlas para efectuar negociaciones internacionales desde posiciones favorables”, las Islas Malvinas se sostuvieron durante 70 días, hasta que las negociaciones internacionales en curso se agotaron, y según el derecho internacional: ”una rendición acordada entre autoridades militares, no representa un compromiso para sus respectivos gobiernos”, en Malvinas no hubo ni declaración de guerra ni planteo de rendición formal, el llamado “War Termination”, simplemente al finalizar los combates la situación de retrotrajo a sus inicios. 
Los factores militares determinantes en el conflicto, fueron la propulsión nuclear y la detección satelital asociadas por la parte inglesa, y la capacidad misilística aérea antisuperficie y la capacidad aérea de bombardeo desde bases terrestres, por la argentina, tanto una como otra, impidieron a sus flotas la preeminencia total de los medios.
Balsa con náufragos del crucero liviano ARA “General Belgrano”

El autor: el Capitán de Fragata VGM (R) Lic. Enrique A. Fortíni Uzal-Deheza, pertenece a la Promoción 98 de la Escuela
Naval Militar. Es orientado en Aviación y capacitado en Exploración y Guerra Antisubmarina, en Inteligencia y como Instructor de Vuelo. Siendo Jefe del Centro de Adiestramiento en Vuelo Instrumental (CAVI), fue convocado para completar las tripulaciones de la Escuadrilla Aeronaval Antisubmarina el 6 de abril de 1982, habiendo integrado su plana mayor en los años 1978, 79, 80 y 81. Participó en 15 misiones de combate durante el conflicto del Atlántico Sur. Fue comisionado por el Comando de Operaciones Navales a Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos en la guerra por la liberación del Estado de Kuwait. Estuvo destinado en el Comando de Operaciones Aéreas (COA), de la Fuerza Aérea Argentina. Es Oficial de Comando y Estado Mayor (Grado y Posgrado), realizó el curso de Estado Mayor Conjunto y ejerció el Comando de la Escuadrilla Aeronaval de Reconocimiento y del Grupo Aerofotográfico de la Aviación Naval.
Es Licenciado en Sistemas Navales y Aéreos por el Instituto Universitario Naval, es Máster en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios para Graduados de la Universidad de Belgrano y Piloto de Transporte de Línea Aérea Comercial (TLAA).
Desde su retiro voluntario de la Armada Argentina como Capitán de Fragata desde 1992 hasta el 2006, se dedicó al management de empresas privadas de telecomunicaciones. Siendo formado en la conducción de empresas por la Corporación Globo –Net Brasil– en la ciudad de San Pablo, desempeñándose como Operador de Negocios, Administrador, Director y/o Gerente Operativo de empresas argentinas en Brasil, Perú, España, Uruguay y Paraguay, países en donde residió.
Como socio activo del Club Centro Naval, integró sus Comisiones Directivas como vocal titular en dos periodos en el área Disciplina, Ingresos y Egresos, fue miembro del Consejo Editor del Instituto de Publicaciones Navales y colaborador del Boletín del Centro Naval; en la faz deportiva, desarrolló responsabilidades en la Sede de Núñez (1989-92), gestionando para la defensa y optimización del predio y para su inserción al Centro Naval; como responsable del hockey, incorporó activamente al Centro Naval a la Asociación Amateur Argentina de Hockey.

domingo, 6 de mayo de 2012

A 30 años del Bautismo de Fuego de los submarinos argentinos

Ofrendas al  Suboficial Félix Oscar Artuso  . (Foto: Pablo Castro)
Mar del Plata - El viernes pasado (27 de Abril) se conmemoró el 30º aniversario del bautismo de fuego del arma submarina, en una ceremonia realizada en la plaza de armas submarino ARA “Santa Fe”, de la Base Naval Mar del Plata.

Encabezó la formación el subjefe del Estado Mayor General de la Armada, vicealmirante VGM Daniel Alberto Martín; acompañado por los comandantes de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, contralmirante Gastón Fernando Erice; del Área Naval Atlántica, comodoro de Marina VGM Dalmiro Orlando Diego Miguel; y del Comando de la Fuerza de Submarinos (COFS), capitán de navío Guillermo José Repetto.
El acto contó con la presencia de autoridades militares y civiles de los destinos dependientes del Comando del Área Naval Atlántica, las dotaciones de veteranos de guerra de los submarinos ARA “Santa Fe” y ARA “San Luis” e invitados especiales.
Para dar inicio a la ceremonia ingresó la bandera de guerra del COFS. Seguidamente, la Banda de Música del Área Naval Atlántica ejecutó las estrofas del Himno Nacional Argentino.
A continuación, el capitán Repetto en palabras alusivas hacia los ex tripulantes expresó: “ellos vienen acompañándonos en cada una de las conmemoraciones que hemos realizado a lo largo de los años. Percibo sus miradas y sus espíritus serenos como sólo pueden mostrar aquellos que han cumplido con el deber sagrado que impone la Patria a quienes juraron defenderla aun con el precio de sus propias vidas. Precio que pocos están dispuestos a pagar”.

“Estas personas no buscaron la gloria, se la ganaron. No pretendieron ser reconocidos, el reconocimiento es consecuencia natural de una condición que no es efímera”, manifestó.
“A las generaciones de submarinistas más jóvenes les digo que contemplen con admiración a estos valientes porque son los fieles exponentes de las virtudes que debe poseer un buen marino que son la lealtad, el compromiso y el valor”, agregó el comandante de la Fuerza de Submarinos.
A continuación, el teniente de navío capellán Jorge Rotela realizó los oficios religiosos y veteranos de guerra de los submarinos “Santa Fe” y “San Luis” inauguraron placas en recordación del 30º aniversario de su bautismo de fuego.
Luego, se colocaron ofrendas florales en el monumento a los veteranos submarinistas por parte de representantes de las Fuerzas Armadas, agrupaciones de veteranos de guerra y familiares del suboficial primero Félix Oscar Artuso, submarinista fallecido en Grytviken (Islas Georgias del Sur) a bordo del “Santa Fe”.
Para finalizar el acto, se entonó la Marcha de la Armada Argentina.

Nota Publicada por Gaceta Marinera el 4 de Mayo 2012



Fotos para elSnorkel.com Dr. Pablo Castro.

domingo, 29 de abril de 2012

Desde el abismo

Por Mariana Oscar : gacetamarinera.com.ar

La batalla naval del Atlántico en 1982 se peleó en todas las dimensiones, muchos de los combates más duros fueron invisibles, ocurrieron en silencio, bajo la superficie del mar. La incertidumbre y el riesgo fueron sus constantes. Dos submarinos argentinos participaron de toda la contienda; sólo uno de ellos regresó.
2 de abril, 03:35, Puerto Argentino. Un grupo de buzos tácticos se aleja sigilosamente del submarino “Santa Fe” hacia una playa cercana a Puerto Argentino para marcar la costa por donde la fuerza anfibia desembarcará sus tropas desde el buque de desembarco “Cabo San Antonio” como parte de la Operación Rosario. Horas después la bandera argentina es izada en las Malvinas por primera vez desde 1833. Regresa a su apostadero.
11 de abril, en horas de la noche, Base Naval Mar del Plata. Otra operación bajo el mar comienza. Luego de una semana de intenso trabajo a bordo, zarpa el submarino “San Luis” para ubicarse en un área de patrulla a la espera de la flota británica. Los tambores de guerra redoblan en el Atlántico Sur. Su misión es desgastar a la fuerza incursora.
16 de abril, 23:30, Base Naval Mar del Plata. Zarpa nuevamente el “Santa Fe” rumbo a las islas Georgias, situadas en medio del océano. Desde su partida comienzan a generarse numerosas averías, afrontadas y parcialmente subsanadas gracias a la pericia de la tripulación. Llevan a bordo veinte personas –entre infantes de Marina y personal de reparaciones– que se suman a los 79 de la tripulación. Su misión es trasladarlos y dejarlos en Grytviken. Tardan una semana en llegar a destino.
El entonces cabo segundo de 19 años, hoy suboficial mayor VGM Jorge Omar Ghiglione, recuerda la llegada a bordo del submarino “Santa Fe”. “Pudimos entrar con éxito a la bahía de Cumberland, a la caleta capitán Vago. Llegamos a la noche y quedamos al garete para descargar al personal, armas y materiales que llevábamos. La maniobra fue de madrugada. Utilizamos una lancha que había dejado el transporte polar ‘Bahía Paraíso’. Cuando terminamos, el comandante ordenó zarpar, cada uno corrió a su puesto de maniobra.”
De regreso a la zona asignada para su patrulla es detectado y atacado por un helicóptero Wessex, dos Wasp y dos Lynx de los buques HMS “Endurance”, HMS “Antrim” y HMS “Plymouth” que se encontraban en la zona de operaciones. “Al primer bombazo que escuché pensé que me habían explotado los compresores que estaban a mi cargo, pero me puse los auriculares de comunicación y escuché que nos estaban atacando. El primero que detectó el helicóptero fue el cabo Feldman que estaba con otro cabo de vigía. Faltaban cinco minutos para terminar de cargar aire. El comandante tomó la decisión de entrar de nuevo a la bahía, en vez de irse a inmersión, porque habíamos tenido averías en el tanque de lastre y en el de combustible.”
Ghiglione sigue con su relato, viendo aparecer nuevamente las imágenes ante sus ojos. Reflexivo, cuidadoso al hablar mientras rememora. “Es la primera vez que me entrevistan por este tema –aclara–. Nos pasaban fusiles a la vela (torreta que sobresale del submarino), el único armamento a bordo para defensa aérea. Fui uno de los siete que estuvo repeliendo el ataque de los helicópteros, tratando de mantenerlos alejados para que no pudieran ‘colgarse’ sobre el submarino para arrojar bombas. En uno de los tiros de misiles vi el fogonazo, le tiré con el fusil pero no pegó. Y… una bala contra un misil…–sonríe–. Me quedé muy quieto y vi cuando el misil entraba en la vela, en la parte de fibra de vidrio. Justo en ese momento estaba bajando el camarero Macías, que era el que nos pasaba la munición, que cayó herido con una pierna amputada... Y empezó a incendiarse esa parte del submarino. El comandante ordenó bajar al interior y guiados por periscopio llegamos al muelle. Ahí ordenó desembarcar”, dice bajando el tono de voz, como si finalizara una etapa importante de la historia.
Tras una breve resistencia, dada la superioridad numérica y de armamento de los ingleses que iban a tomar Grytviken, los tripulantes del “Santa Fe” debieron rendirse. Al día siguiente se trasladó el submarino hasta un fondeadero cercano bajo la supervisión de los ingleses. En un incidente confuso mientras el suboficial Félix Artuso maniobraba el buque un soldado inglés le disparó sin justificación tomando su vida y convirtiéndolo en un emblema de la Fuerza de Submarinos. Artuso fue sepultado en el cementerio de Grytviken, en las Georgias del Sur con todos los honores de un entierro militar inglés.
Mientras tanto, el resto de los prisioneros –entre ellos Ghiglione– estaba camino a isla Ascensión en el petrolero “Tide Spring”. Se eriza la piel al escucharlo, fueron bien tratados, pero eran prisioneros de guerra. Allí los desembarcaron en helicóptero y un avión de la Cruz Roja los llevó a Montevideo, desde donde el piloto “Alsina” los trasladó a Buenos Aires.
Ghiglione es uno de los seis condecorados por Honor al Valor en Combate y, con genuina modestia, le asigna el mérito a sus compañeros. “La preparación de la gente y el espíritu que tuvieron es lo destacable. Es lo que hay que mantener”, dice. Remarca también la importancia del apoyo familiar y de la Armada, sobre todo al regreso.
Tras dos años en el fondeadero, la Marina inglesa decidió el cambio de muelle del “Santa Fe”. En ese intento de remolque el sumergible se hundió quedando para siempre en el fondo de las aguas del Atlántico Sur. Seguramente él eligió ese fin. Recibió la condecoración Operaciones en Combate y otorgó a la historia de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina su bautismo de fuego.

El otro submarino1º de mayo de 1982, amanecer, Área de Patrulla en el Atlántico Sur. A bordo del “San Luis” los sonaristas advierten rumores hidrofónicos de naves de guerra y el comandante ordena cubrir puestos de combate. A las 10:15 el submarino ataca lanzando un torpedo SST-4 sobre un blanco clasificado como un destructor. Tres o cuatro minutos más tarde el submarino pierde prematuramente el contacto con el torpedo, por corte de cable, y no se escucha ninguna explosión. Al haber delatado su posición, el “San Luis” comienza a soportar un hostigamiento de casi un día por dos buques y tres helicópteros.
“Tirábamos falsos blancos (burbujeadores, con forma tubular) que producen ruido y permiten al submarino escapar hacia otro rumbo. En un momento tirábamos tantos seguidos que no se llegaba ni a compensar la presión entre lanzamiento y lanzamiento”, cuenta el capitán de navío (RE) Jorge Fernando Dacharry, por entonces teniente de fragata y jefe de Electricidad del “San Luis”.
Durante el ataque un helicóptero británico lanzó un torpedo antisubmarino, que pudo ser evitado gracias a las maniobras evasivas. “Cuando dijeron ‘torpedo en el agua’ sentimos desesperación… adrenalina… nos pasó cerca, por arriba, lo escuchamos como si fuera el motor de una moto, pero debajo del agua”, evoca.
De esas horas recuerda, como si no hubiesen pasado treinta años, la incertidumbre que se sufre por no ver lo que sucede a su alrededor, fuera de la nave. Puede ser un amigo, un enemigo, un ruido de la naturaleza… “Cuando fuimos sometidos al ataque de 24 horas caían permanentemente bombas de profundidad y no sabíamos en qué momento nos tocaba… Eso produce un desgaste psíquico muy importante.”
Tras el constante hostigamiento el submarino maniobró hacia la costa malvinense donde encontró un fondo pedregoso y se depositó. “Soportamos el ataque constante de bombas de profundidad por más de 12 horas. Nos tiraban en cada rumbo que poníamos, entonces el comandante ordenó ir al fondo y yo llevaba la derrota, porque era también jefe de Navegación. Pregunté qué profundidad había y me dijeron 70 metros, estábamos a 6 nudos. Puse la proa para ‘aterrizar’ y en vez de 70 metros estábamos a 50… ¡Todavía está el surco en Malvinas!”, ríe, mientras se contagian los otros veteranos presentes.
“En un submarino lo peor es que no se ve el exterior cuando uno está en inmersión. La guerra pasa por arriba, por los costados, por debajo. Un aviador tira un misil y en cuestión de segundos se aleja de allí. Un infante de Marina está en el terreno y ve el desarrollo de los acontecimientos, cómo se acerca el enemigo, dónde están las fuerzas propias. Nosotros, debajo del agua, debemos ser, ante todo, sigilosos y pacientes”, detalla el capitán Dacharry, con voz firme basado en la experiencia.
Dacharry destaca lo esencial. “Lo que nos permitió volver con vida fue, no sólo la preparación técnica para abordar una patrulla de 40 días en la que pudimos mantenernos en el área de operaciones, sino el grupo humano y la preparación física y psíquica que nos proporcionaron la Escuela de Submarinos y la Armada.”
“Lo que nos ayudó fue el conocimiento del medio, de nuestro litoral, en cuanto a la temperatura del agua, la composición del suelo, salinidad, napas, costas, fondo... Eso nos permitió tener un valor agregado”, evalúa en cuanto a las estrategias utilizadas a lo largo de todo el conflicto.
El 1º de mayo, por soportar 24 horas de hostigamiento, el “San Luis” tuvo su bautismo de fuego. En total fue una campaña de 40 días (del 12 de abril al 29 de mayo) cumpliendo una misión disuasiva en la que llevó a cabo tres ataques al enemigo, no obstante haber operado con sólo tres de sus cuatro motores diesel y haber tenido la computadora del sistema de armas fuera de servicio.

Al momento de las reflexiones finales, algunos se ponen serios, otros esbozan una sonrisa melancólica y compinche con quienes vivieron esos días de tensión bajo el agua. “La dotación de un submarino se integra mucho porque la vida de cada uno depende del otro”, explica el suboficial mayor VGM (RE) maquinista Eduardo Daniel Lavarello, de la dotación del “San Luis”. “Cada uno sabe lo que tiene que hacer, se canta el rol de maniobra y no se puede dudar.”
Lavarello, de 52 años y recién retirado, recuerda que él y un compañero habían egresado de la Escuela de Submarinos a fines de 1981, tenían meses de submarinistas. “Pero contábamos con toda la teoría fresca. Era muy útil porque conocíamos muy bien el submarino tipo 209. Sabíamos dónde estaba cada válvula, cada sensor. Los más antiguos tenían la experiencia a bordo de otro tipo de submarinos. Jugábamos mucho con esa combinación”, detalla.
“La hemos pasado muy bien a pesar de que el miedo existe siempre. Pero uno logra controlarlo. ¡Incluso festejamos cumpleaños en pleno conflicto! Si hoy tuviera que elegir ir de nuevo, lo haría con el mismo comandante, el capitán de fragata Fernando Azcueta, porque hizo una maniobra impecable. Nos llevó y nos trajo. A veces se nos pone la piel de gallina al saber las decisiones que tuvo que tomar con 33 vidas a bordo”, reflexiona el suboficial Lavarello.
El capitán Dacharry, con toda sinceridad, admite: “¿Miedo? Muchísimo… ¿Control? Máximo… ¿Y la gente? Imperturbable… Y eso se debe a una formación muy buena. Que nos fallaron los torpedos, sí. Que el motor no andaba, sí. Fuimos, navegamos y vinimos como pudimos”.
Ya como una estela apenas visible, similar a la que deja un submarino al irse a inmersión, el suboficial Ghiglione concluye su relatocon una frase que parece una verdad obvia pero que en palabras de un veterano de guerra eriza la piel: “no sólo de la victoria se obtienen ventajas; de la derrota también se extraen muchas enseñanzas”.
Los submarinos forman parte del gran sistema de combate que es una Marina de Guerra, que debe estar en capacidad de combatir en tres dimensiones. Ubicados en áreas de patrulla en zonas focales contribuyen a controlar ese espacio enorme que es el mar, desgastando a las fuerzas navales enemigas por el esfuerzo que deben hacer para localizarlos al desconocer su posición y el alerta de combate que deben mantener por ignorar el momento en que atacarán. Como todo lo “invisible” los submarinos generan angustia e incertidumbre en la mente de los hombres y hacen más densa la niebla de la guerra.
Febrero 2012. En la Base Naval Mar del Plata hay movimiento de remolcadores; un submarino de la Fuerza se apresta a zarpar. Otros hombres, el mismo entrenamiento y compromiso con la Patria buscan la profundidad del mar.

miércoles, 25 de abril de 2012

Helicoptero a Popaaa!!! -Relato de Guerra

.. La zona todavía estaba oscura con buen tiempo, yo conformaba el grupo de vigías de guardia, en un momento oculto entre las sombras producidas por las montañas del lugar y por la popa del submarino a muy baja altura observo un elemento que no condecía con el horizonte, agudizo la vista y grito en forma desaforada ¡ HELICOPTERO A POPA, HELICOPTERO A POPA!!!!.

.. El Oficial de Guardia acciona inmediatamente la alarma de colisión, el helicóptero ya se encontraba muy próximo a la aleta de babor, pasa a estribor a una distancia aproximada de 180 mts realiza una rápida maniobra y suelta dos cilindros. Relacione de inmediato con torpedos y doy el grito de TOP TORPEDO!!!!! No hubo tiempo de volver a gritar, el lapso entre el avistaje y la explosión fue incalculable; fueron dos bombas que impartan en el tanque de seguridad ubicado debajo de la estructura de la vela (torreta). La explosion levanta la proa del submarino, en busca de protección descendimos (por el interior de la vela) hasta el puesto de Comando que se encontraba con la escotilla cerrada producto de la alarma de colisión, al abrirse el Comandante (Capitán de Fragata Horacio BICAIN) pregunta enérgicamente que paso... al enterarlo de la presencia del helicóptero, yo desciendo por la escalera y en el entrepuente me cruzo con el Comandante donde le grito – “voy a traer fusiles Señor” – “adelante Gringo” , me acompañaba un compañero (Cabo MURACIOLI) para ese instante el Comandante se había hecho cargo de la situación .

Santa Fe a Superficie

.. Al llegar al cuarto de Control junto con el Oficial de Guardia (Teniente ARGAÑARAS) gritamos, “traigan fusiles” inmediatamente aparecieron los fusiles (GARANT y FAL). Estabamos en el compartimento, con MURACIOLI, MARECO con su delantal de cocinero, MACIAS con su repasador de camarero, SILVA electricista. GIGLIONE de Armas Submarinas y BUSTAMANETE sonarista, metiéndose cargadores en la cintura y en la camisa mientras todos me decían “te acompañamos Cacho”. Habían otros que formaban una cadena de aprovisionamiento de municiones, cuando subo al compartimento de comando y asomo por la escotillas escuche al Comandante que gritaba “se vienen gringo”, “se vienen gringo”, al asomarlos a la vela vimos a los helicópteros que se venían a toda velocidad. Comenzamos a disparar, la misión de los ingleses era pasar sobre el submarino y arrojar bombas similares a las dos primeras que fueron lanzadas: pero no se animaban, se encontraron con una cortina de balas y el coraje criollo. El Comandante en el compartimento de comando, evaluaba los daños y subía a la vela nuevamente. Uno de los helicópteros nos acosaba con ametralladoras, el otro se colocaba a una distancia prudencial donde no llegaban nuestros disparos. De pronto vimos un hilo de luz que se convirtió en pocos instantes en una bola de fuego que avanzaba hacia nosotros, ¡ZAS!! – grito alguien “MISILES”, una explosión hizo temblar el tubo, nosotros nos amontonamos en el Compartimento de Comando, el Comandante gritaba “se vienen gringo” y todos nuevamente arriba comenzando el tiroteo Los fusiles en el momento de bajar los dejábamos en el piso de la vela, pero al subir ya teníamos otro en nuestro poder, porque el grupo que nos aprovisionaba ya los tenia listos.

ARA Santa Fe Hundido en Muelle

El tiroteo era intenso, los ingleses si bien se cubrían con ametralladoras no se acercaban demasiado. Nosotros en el fragor de la lucha y con el deseo de eliminar al enemigo, gritábamos con toda la fuerza de nuestra garganta “Diosito acercalos un poquito mas a estos bastardos”. Pero Dios en ese momento no tenia el mando de los helicopteros. Por eso renuncie a EL por un tiempo.
Nunca había visto un lanzamiento de misil, pero les puedo asegurar que con dos que exploten cerca, uno se vuelve un experto. Por eso cada vez que un helicóptero nos apuntaba con su proa nosotros gritábamos “abajo todo el mundo” , dejábamos los fusiles en el piso y saltando de posta en posta desde la parte superior hasta Control.
En ese trayecto se escuchaban las explosiones y el temblor y también los gritos del Comandante alertando la aproximación de los atacantes. Mientras tanto el submarino navegaba a máxima velocidad hacia Greetviken.
Recuerdo que en una de esas estabamos meta tiro y tiro, los fusiles que se trababan, los tirábamos al agua y vimos con el Comandante que se venia un helicóptero hacia nosotros cubriéndose con ametralladoras.
Los piques de los proyectiles marcaban una línea en el agua, los dos nos tirábamos al piso de la vela (aquel que conoce un submarino sabe que ese espacio es muy reducido) y mirábamos las flores que se formaban en la fibra de vidrio de la estructura de la vela al ser atravesada por los disparos.
Las balas pasaban muy cerca nuestro, cuando no escuchábamos el repite de la municiones, sabíamos que era el momento de reincorporarse y repeler el ataque nuevamente. Ahora quiero hacer un alto en el combate y mencionar a un nombre que me merece que su apellido se escriba siempre con mayúsculas, MACIAS, su trabajo era el de camarero en esos tiempos era un joven muchacho, lleno de sueños, siempre listo para desempañar sus tareas, joven total. En oportunidades subía a la vela por las noches a brindarnos una taza de café o agua caliente para el mate, y asi poder paliar el frío lacerante de los inviernos en la torreta del submarinos durante las navegaciones en superficie. Este hombre cuya edad no recuerdo no tenia la vaquia (experiencia) de un vigía o de un oficial para desalojar el puente. Nosotros practicábamos y nos tomábamos los tiempos de descenso, porque dependía de nuestra celeridad que el submarinos comenzara su inmersión. MACIAS no tenia la practica suficiente para bajar los 10 peldaños de cada una de las escaleras de un salto. Pero aquella carencia de MACIAS no fue impedimento para demostrar su valor y amor por la patria.
En uno de los ataques con misiles doy la orden de desalojar la vela. Mis fusileros acatan lo mandado y se lanzan hacia Comando, quedando MARECO por saltar, lo hace normalmente, por detrás sigue Alberto MACIAS poniendo el pie izquierdo y buscando un lugar libre para saltar, en ese instante un misil que no se activa atraviesa el mamparo de fibra de vidrio de la vela, justo por el centro de ese espacio al pasar se lleva la pierna de MACIAS y estalla en el exterior por la banda de estribor.
La onda expansiva me tira contra el TBT y a MACIAS hacia abajo, en la confusión se produce un incendio tipo fosforado, sin pensarlo me tiro hacia el compartimento de Control, allí me encuentro con mis fusileros y MACIAS tratando de subir de nuevo, no se había dado cuenta que le faltaba la pierna derecha.
El “brujo” (enfermero) FUNES, ya con su morfina, le hace un torniquete y lo asiste, nosotros seguíamos combatiendo. Así también transcurrió la defensa de nuestro querido SANTA FE, cada tripulante entrego lo suyo, sin la necesidad de pedir nada. Un ejemplo de esto fue cuando disparábamos nuestros fusiles, en el momento que se sentía el golpe seco del gatillar, era porque ya no tenia balas, con solo oprimirla traba del cargador y dejar caer el vacío alguien de inmediato colocaba uno nuevo y con solo accionar el cerrojo se podia continuar disparando sin parar, defendiéndonos con los dientes apretados llegamos al muelle. El Capitán BICAIN atraco el submarino en forma suave y con la rapidez de los que saben. De inmediato recibimos su orden por el 1 MC (comunicaciones internas) de “desembarcar por los lugares habituales” – Quiero remarcar que la orden fue “desembarcar” y no abandonar la unidad.

Relato de GuerraEl tiroteo era intenso, los ingleses si bien se cubrían con ametralladoras no se acercaban demasiado. Nosotros en el fragor de la lucha y con el deseo de eliminar al enemigo, gritábamos con toda la fuerza de nuestra garganta “Diosito acercalos un poquito mas a estos bastardos”. Pero Dios en ese momento no tenia el mando de los helicopteros. Por eso renuncie a EL por un tiempo.

Nunca había visto un lanzamiento de misil, pero les puedo asegurar que con dos que exploten cerca, uno se vuelve un experto. Por eso cada vez que un helicóptero nos apuntaba con su proa nosotros gritábamos “abajo todo el mundo” , dejábamos los fusiles en el piso y saltando de posta en posta desde la parte superior hasta Control.

En ese trayecto se escuchaban las explosiones y el temblor y también los gritos del Comandante alertando la aproximación de los atacantes. Mientras tanto el submarino navegaba a máxima velocidad hacia Greetviken.

Recuerdo que en una de esas estabamos meta tiro y tiro, los fusiles que se trababan, los tirábamos al agua y vimos con el Comandante que se venia un helicóptero hacia nosotros cubriéndose con ametralladoras.

Los piques de los proyectiles marcaban una línea en el agua, los dos nos tirábamos al piso de la vela (aquel que conoce un submarino sabe que ese espacio es muy reducido) y mirábamos las flores que se formaban en la fibra de vidrio de la estructura de la vela al ser atravesada por los disparos.

Las balas pasaban muy cerca nuestro, cuando no escuchábamos el repite de la municiones, sabíamos que era el momento de reincorporarse y repeler el ataque nuevamente.
Ahora quiero hacer un alto en el combate y mencionar a un nombre que me merece que su apellido se escriba siempre con mayúsculas, MACIAS, su trabajo era el de camarero en esos tiempos era un joven muchacho, lleno de sueños, siempre listo para desempañar sus tareas, joven total. En oportunidades subía a la vela por las noches a brindarnos una taza de café o agua caliente para el mate, y asi poder paliar el frío lacerante de los inviernos en la torreta del submarinos durante las navegaciones en superficie.
Este hombre cuya edad no recuerdo no tenia la vaquia (experiencia) de un vigía o de un oficial para desalojar el puente. Nosotros practicábamos y nos tomábamos los tiempos de descenso, porque dependía de nuestra celeridad que el submarinos comenzara su inmersión. MACIAS no tenia la practica suficiente para bajar los 10 peldaños de cada una de las escaleras de un salto. Pero aquella carencia de MACIAS no fue impedimento para demostrar su valor y amor por la patria.

En uno de los ataques con misiles doy la orden de desalojar la vela. Mis fusileros acatan lo mandado y se lanzan hacia Comando, quedando MARECO por saltar, lo hace normalmente, por detrás sigue Alberto MACIAS poniendo el pie izquierdo y buscando un lugar libre para saltar, en ese instante un misil que no se activa atraviesa el mamparo de fibra de vidrio de la vela, justo por el centro de ese espacio al pasar se lleva la pierna de MACIAS y estalla en el exterior por la banda de estribor.

La onda expansiva me tira contra el TBT y a MACIAS hacia abajo, en la confusión se produce un incendio tipo fosforado, sin pensarlo me tiro hacia el compartimento de Control, allí me encuentro con mis fusileros y MACIAS tratando de subir de nuevo, no se había dado cuenta que le faltaba la pierna derecha.

El “brujo” (enfermero) FUNES, ya con su morfina, le hace un torniquete y lo asiste, nosotros seguíamos combatiendo.
Así también transcurrió la defensa de nuestro querido SANTA FE, cada tripulante entrego lo suyo, sin la necesidad de pedir nada. Un ejemplo de esto fue cuando disparábamos nuestros fusiles, en el momento que se sentía el golpe seco del gatillar, era porque ya no tenia balas, con solo oprimirla traba del cargador y dejar caer el vacío alguien de inmediato colocaba uno nuevo y con solo accionar el cerrojo se podia continuar disparando sin parar, defendiéndonos con los dientes apretados llegamos al muelle.
El Capitán BICAIN atraco el submarino en forma suave y con la rapidez de los que saben.
De inmediato recibimos su orden por el 1 MC (comunicaciones internas) de “desembarcar por los lugares habituales” – Quiero remarcar que la orden fue “desembarcar” y no abandonar la unidad.


NOTA: El “CHACHO” FELMAN, años mas tarde es pasado a situación de Retiro Efectivo con el grado de Cabo Principal. Hoy se desempeña como Capitán de buque pesquero, llevándolo por razones operativas a estar próximo a la zona de exclusión de Malvinas.
...“sigo custodiando nuestras islas desde otro barco en la soledad del mando y de los recuerdos”

Enfermero en Guerra: Relato Tripulante ARA Santa Fe en Malvinas


Esa madrugada del 25 de abril de 1982  luego de desembarcar el grupo que quedaría en Georgias, a cargo del Capital Lagos, nos dirigíamos a la salida de la Bahía para continuar con nuestra nueva misión. A unos minutos (50’ o 60’), fuimos atacados por un grupo de helicópteros Westlan Wasp que disparaban y hostigaban, girando en nuestro alrededor en forma constante.
De guardia en la vela del buque estaban los cabos Felman y Muracioli. Al comenzar el ataque se reúnen inmediatamente y en forma voluntaria los cabos: Giglihone, Mareco, Macías, Silva y Bustamante. Quienes tenían la tarea de proveer material y municiones al personal de la vela.

El Cabo Macías:
Macías, como así el resto de este personal que estaban en la vela, eran responsables, de repeler el hostigamiento que los ingleses ejercían sobre el submarino.
En ese momento un misil ingresa en la vela generando múltiples esquirlas de las cuales una de ella impacta en la pierna derecha de Macías, produciéndole una herida.
Cuando me avisan de la situación, me dirijo inmediatamente al compartimiento baterías de popa; en ese instante lo traían a Macías, el que recostaron en una de las mesas del comedor.
Al hacer la inspección del cuerpo, veo una gran herida traumática, a la altura de la rodilla derecha, en realidad era una amputación total del miembro derecho.
Había que actuar inmediatamente, calmando el dolor: las ampollas de morfinas la tenía el Cabo Milano en la heladera.
También con sabanas estériles, vendé y cubrí la pierna, cohibiendo así la hemorragia. Para culminar colocándole una veclisis, en realidad una vía permeable para tener acceso a cualquier tipo de medicación y reponer en la sangre perdida.
Al terminar con estos 1° auxilios, colocamos a Macías sobre una cama del dormitorio. El Sr. 2° comandante da la orden de abandonar el buque, sacamos una camilla recostando al paciente y sujetándolo con las correas, había que sacarlo por el tambucho del compartimiento.
En el desembarco de Macías, ayudaron la gallina Ruiz, el peludo Alfaro, y no recuerdo quienes otros, se que habían más personas que me ayudaron a sacarlo, si alguno recuerda espero me lo hagan saber.

Saliendo del Submarino:
Al sacar a Macías por el tambucho, se nos presento la 1° dificultad, que era sortear y esquivar las tablas del pequeño muelle de la estación científica donde quedo el buque, que estaban todas deterioradas por los disparos de los ingleses.

A correr:
Una vez en tierra y con la ayuda del personal que estaba desembarcado, llevamos a Macías en camilla, corriendo hacia la casa, unos 200 o 300 mts. bajo el fuego de los ingleses.
Logramos llegar a la casa de los científicos (Shacketon House), donde había una pequeña enfermería, colocando a Macías en un sillón articulado, similar a un sillón de odontología.
Otra dificultad que se nos presento era que no, había suministro de energía en la casa, así es que Ruiz, se encargo de que tuviéramos energía en la enfermería.
En la enfermería, encontré material para realizar el acto quirúrgico: Ya estaban conmigo evaluando al paciente el Dr. Gatica Cirujano y el Suboficial anestesista Barrionuevo.
Cuando teníamos todo listo comenzó la operación.

Detalles:
Barrionuevo, realizo la anestesia peridural, controlando permanentemente al paciente.
El Dr. Gatica comenzó a operar, había que realizar cortes y emparejar la herida, también había que suturar arterias y venas para cohibir la hemorragia; para luego cerrar y dejar el muñón en optimas condiciones.
Finalizada la operación, trasladamos a Macías a una habitación contigua, donde quedo en reposo, permaneciendo a su lado permanentemente.
Habiendo concluido la operación; observo a través de la ventana un gran despliegue por parte de los ingleses: un helicóptero desembarcaba toda una batería de elementos para levantar un quirófano de campaña. No estaban enterados que Macias ya había sido operado.

Traslado de prisioneros:
Todos los prisioneros: Grupo de Davidof; Grupo que quedaría a cargo de Georgias; Grupo Los lagartos; y los tripulantes del submarino Santa Fe. Todos fuimos embarcados en el buque petrolero RFA TIDESPRING. A75.
Macías fue trasladado una vez prisionero a la fragata Playmmond y el dia 28/04 fue embarcado con el resto de los prisioneros en el TIDESPRING.
Macías fue alojado en un óptimo compartimiento donde le brindaban todo tipo de atención. También allí recibió la primera curación luego de la operación; estaban presentes médicos ingleses, el Dr. Gatica, el Cap. Bicain y yo.
Con el transcurso de la navegación, fuimos autorizados junto a los prisioneros a subir a la cubierta. Allí Macías comenzó a usar los bastones canadienses.
Todos los días los ingleses, me trasladaban al compartimiento donde estaba Macías. Allí realizaba su baño; higiene personal; y confort, también desayunábamos, recuerdo que charlábamos mucho hasta que se hacia la hora de regresar a mi alojamiento junto a mis compañeros en la bodega.

Isla Ascensión:

Al llegar a destino la Isla Ascensión, desembarcamos, nos acompaño un oficial helicopterista inglés (ver foto). Allí nos fichaban, tomaban fotos individuales y entregaban documentación para el embarque que nos llevaría a Uruguay, en realidad fue el último contacto que tuvimos con los ingleses.
El Traslado:
Embarcamos en un avión de la KLM de línea holandesa, tramitado por la Cruz Roja Internacional. Que nos llevo al Aeropuerto de Montevideo. Allí nos trasladaron en un micro que nos llevo, al puerto donde nos espera el Buque Escuela PILOTO ALSINA, de la Armada Argentina que nos llevo a Bs. As., allí una ambulancia del Hospital Naval traslado a Macías quedando internado.
De regreso en el  ARA Piloto Alsina


Bs. As. Mar del Plata.
Recuerdo que el grueso del grupo embarcamos en micros que nos trasladaron a Mar del Plata. Era tarde cuando llegamos a la Base Naval, allí nos recibió el oficial de guardia Tte. Isola.

En casa.
Al llegar a casa, fue una gran sorpresa, me esperan: mi esposa; hijos mis padres, amigos y vecinos, fue una linda bienvenida…

Desde Córdoba, Alberto Macías y desde Ushuaia Capital de Malvinas, Arnaldo Funes 

Este recuerdo está compartido y consensuado por mi amigo ALBERTO MACIAS.
Doy gracias a todos los submarinistas argentinos, amigos, camaradas y a personas que compartieron este relato.
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Malvinas 1982

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